11 diciembre 2006

El matorral de los fantasmas

Iba a escribir el clásico post sobre Pinochet, pero no. Ya hay demasiada gente que lo ha escrito, y está todo dicho. (Roberto, chato, si estás vivo en alguna parte entre Miami y Tierra de Fuego, enhorabuena).

Así que voy a hablar de un disco que compré hace 25 años, en la primitiva tienda de Madrid Rock, en la calle San Martín. Se llama My Life in the Bush of Ghosts y es, sencillamente, profético.

Por aquel entonces yo era fan de David Bowie y, como tal, sabía quien era Brian Eno, la locaza calvorota que tocaba los sintetizadores en los primeros discos de Roxy Music, la mano maestra que se escondía tras los oscuros sonidos de Low y de Heroes (ambos editados en 1977, etapa berlinesa de Bowie). Por otra parte, acababa de descubrir un grupito nuevo americano. Un video visto en Aplauso de Once in a lifetime me había abierto los ojos: Los Talking Heads eran lo más moderno del universo, su Remain in Light, mi disco de cabecera y David Byrne, el número uno de mi santoral.

Así que Eno + Byrne en la portada de aquel vinilo me pareció el colmo de lo cool (entonces no decíamos cool, pero esa era la idea) y me lo compré corriendo. Al llegar a casa y escucharlo me enteré en realidad de que iba la cosa: Religión. Fanatismo. Fundamentalismo religioso. David y Brian se había limitado a poner ritmos y efectos sonoros a grabaciones previas. Radio-oyentes indignados, políticos ultraconservadores, telepredicadores evangélicos, unos argelinos recitando el Corán, un exorcismo en directo, una cantante libanesa... El efecto era estremecedor. Y bailable. Juro por mis muertos que he bailado Regiment en la pista del O’Clock, la disco gay del momento. En cuanto al leit motiv del disco, me pasó casi desapercibido. ¿Religión? Una excentricidad más entre las muchas de aquella época.

Dejando aparte lo visionario del concepto musical, que ha sido imitado desde entonces hasta la naúsea, escucho ahora el disco y me asombra su clarividencia en cuanto a que parece la banda sonora del “Conflcto de Civilizaciones” que vivimos en los últimos tiempos. E incorpora, yo creo, la idea básica para entender ese conflicto: Cristianismo, Judaísmo e Islam no son sino facetas diferentes de un mismo monstruo fundamentalista e irracional.

Para quien quiera profundizar en ello, recomiendo encarecidamente leer este interesante artículo con sus dos vídeos adjuntos. Y me quedo con la lapidaria frase del físico Steven Weinberg: "Con o sin religión, la gente buena seguirá haciendo el bien y la gente mala seguirá haciendo el mal; pero para que la gente buena haga el mal hace falta la religión".

1 comentario:

Senses & Nonsenses dijo...

interesantísimo post! y me dispongo a buscarlo ya.
un abrazo.