01 agosto 2008

Crisis (II)




¿Por qué asustarse de los ingenuos –pero posiblemente atinados (?)- comentarios sobre economía de una profesional de la limpieza?

Verán ustedes: Sucede que en la mayoría de los casos, las políticas macroeconómicas pueden afectar para bien o para mal al desarrollo de la actividad económica. El Banco Central Europeo hace la política monetaria, los distintos gobiernos sus políticas fiscales e industriales, suben y bajan los tipos de interés, se intervienen o desregulan los mercados, se obtiene déficit o superávit en las cuentas públicas, y eso altera de una u otra manera la riqueza personal de los ciudadanos.

Pero cuando sucede una Crisis –una verdadera Crisis, como la del 29, como la de los años 70 del siglo pasado, como la que ahora se nos presenta de repente, y todos se asustan y se sorprenden aunque estaba anunciada desde hace años- toda esa limitada reacción de la Autoridad Económica sirve de bien poco.

Porque lo que de verdad cuentan son las emociones. El sentimiento de la gente de que las cosas van mal e irán a peor. Si existe la impresión generalizada de que esto se hunde, esto se hundirá. Y "lo único que debemos temer es el temor mismo". Y la Kelly es la expresión paradigmática del Miedo.

John Maynard Keynes criticó el pensamiento panglossiano de los economistas clásicos (“todo sucederá de la mejor manera posible en el mejor de los mundos posibles”) al describir los mecanismos políticos, económicos y psicológicos que condujeron a la Gran Depresión.

El pesimismo económico de las sociedades funciona de manera idéntica –pero inversa- al optimismo de las burbujas: En momentos de bonanza, yo me compro una casa y un chalé y pido una ampliación de la hipoteca para tener un BMW más grande que el de mi vecino. Porque estoy seguro de que dentro de pocos años el valor de mi propiedad inmobiliaria se duplicará. Y los tipos seguirán bajitos eternamente. Toda esa confiada manera de pensar –multiplicada por millones de consumidores- genera prosperidad, pleno empleo y finalmente, si no se controla, especulación y burbuja.

Del mismo modo, si presiento un negro horizonte para mi hacienda personal, trataré de ahorrar, pondré en venta esa segunda residencia que no utilizo y ya nadie quiere comprar, dejaré el todoterreno en casa y tomaré el metro para llegar a la oficina. Y eso genera el declive de la demanda y del PIB y más paro y más recesión. Aunque también un aumento del ahorro de las economías domésticas que, a la larga, si se sabe aprovechar, puede conducir al movimiento oscilatorio opuesto del péndulo económico.

Así pues, ¿qué hacer?

7 comentarios:

senses or nonsenses dijo...

crisis... what crisis?

eso no nos pasa a los que siempre estuvimos en crisis.

un abrazo.

al menos ya has pasado la crisis bloguera...

Vulcano Lover dijo...

ya ves... yo creo que los gobiernos deberían hacer guías que en función del perfil de la persona (tipo de trabajo, situación económica, patrimonio, etc) aconsejaran qué tipo de actitud tener frente al gasto y el ahorro de manera a intentar corregir estos movimientos de la economía... Parece una tontería, pero a veces son las tonterías las que nos soluciona la vida.

Bienvenido... pero en fin qué temática has escogido para volver en pleno agosto, la verdad...

jm dijo...

We're on a road to nowhere
Come on inside
Takin' that ride to nowhere
We'll take that ride

I'm feelin' okay this mornin'
And you know,
We're on the road to paradise
Here we go, here we go

Enrique Fidel dijo...

Hola,
Todos los veranos en mi empresa, que es bastante grande y emplea a mucha gente, ocurre lo mismo. La palabra ¡CRISIS! se adueña del espacio y trepana las meninges de los empleados y de los gestores. "Hay que apretarse el cinturón". La crisis siempre es relativa y coyuntural. No hay crisis de estructura cuando se produce y se generan plusvalías. Esto también vale para los estados.
Lo curioso es que la sicosis se generaliza y casi todos nos sentimos potenciales perjudicados por la "crisis". Y claro, siempre hay despidos -justificados o no, "compensados" por sistema,siempre.
Acaba la "crisis" cuando los "sacrificados" equilibran el desajuste y todo vuelve a la normalidad. Todos volvemos a respirar tranquilos y así hasta el próximo verano. Volverá la crisis y nos cogerá, como siempre, en medio de la bonanza y desprevenidos.
A mal tiempo, buena cara.
Saludos,
Enrique.

El Castor dijo...

Un texto muy interesante. La alarma por la crisis, las actitudes que genera en la gente agravan la crisis.
Una situación que la gente veía a venir porque las constantes subidas de carburante, vivienda y tipos de interés hacían presagiar la caída del consumo.
Por cierto ¿no hay viaje que contar?
Saludos.

javier dijo...

No creo en absoluto que la crisis - por fin se reconoce - se deba a un factor sicológico o al impulso de gastar o no, porque para gastar hay que disponer del dinero. En los últimos años, sobre todo desde el euro, el alza de precios en productos y servicios ha sido disparatada, y si bien la gente es reacia a cambiar su nivel de vida- gasto - cuando ya no se dispone de capacidad de pago, bien porque no te puedes financiar, bien por que el nivel de los precios es exorbitante, se acaba la fiesta del consumo con las infaustas consecuencias que lleva aparejada, pero detrás de la inflación están los depredadores de siempre. La crisis de la codicia.

javier dijo...

Estoy seguro que hay muy pocos pensionistas forrados, y que el alza de precios ha empobrecido aún más a la mayoría. la tragedia de Spanair, parece ser, se debió a un cúmulo de negligencias derivado del mal estado del avión. Fomento tendría mucho que decir si - cumpliendo con sus obligaciones - impidiese volar a esas "carracas" o exigiese un control riguroso de las inspecciones. Air Madrid se clausuró, no porque se saltase las inspecciones, que se las saltaba, sino porque no pudo cumplir con sus compromisos comerciales con los pasajeros. Fomento sigue de vacaciones, y su ministra - La única reprobada en el parlamento - continua al frente como si aquí no pasase nada, menos mal que viene lo del aborto y los muertos de la guerra. Un respiro.