15 febrero 2008

No todos son iguales

A medida que se acerca la fecha de una cita electoral, aumenta en proporción astronómica el acoso y derribo de informaciones estúpidas sobre las tonterías de los candidatos, sus muchas meteduras de pata e incompetencias diversas. Llega un punto en el que muchos ciudadanos se plantean seriamente la abstención o el voto nulo como medida de protesta ante un sistema lleno de desazonantes defectos y livianas corruptelas. “Son todos iguales” es el lema favorito de estas personas.

Pero no.

Podemos repudiar por igual a esos individuos asentados en las jerarquías o cuadros medios de los partidos, que han hecho de la política un medio de vida y, en el fondo, les da igual ocho que ochenta. Podemos aborrecer al personaje que aspira a un cargo público para enriquecerse, detestar al candidato chicle que lava más blanco, renegar de politicastros fulleros ávidos de sus pequeñas cuotas de poder.

Pero tras cada etiqueta electoral hay una ideología. Sigue habiéndola, pese a todo lo que nos han venido contando desde que cayó el Muro.

Y hay ideologías que, una vez instaladas en el poder, la experiencia ha revelado como beneficiosas o por lo menos innocuas. Y otras directamente dañinas o tan novedosas que no ofrecen ninguna garantía.

Hablo de Obama y de Hillary, claro...


5 comentarios:

manuel_h dijo...

al fin y al cabo, hay mucha gente a la que nunca le ha parecido bien (ni siquiera necesario) esto de votar!

Senses & Nonsenses dijo...

pero por lo menos nos tienen entretenidos .
será un negro... será una mujer...
cambiarlo todo para seguir haciendo lo mismo de siempre.

un abrazo.

Argo dijo...

Es curioso, últimamente cada vez que oigo eso de "todos son iguales" el que lo dice se inclina más a echar la papeleta hacia la derecha que hacia la izquierda.

El Castor dijo...

¿Porqué no publicas sobre el gran debate ZP-Rajoy? Hay que mojarse!!!
Jeje
Saludos.

Anónimo dijo...

Me resulta inquietante que un partido politico a estas alturas quiera "vender ideología " a sus posibles votantes. No estamos en los 70, y me suena a disculpa para ocultar su jodida incompetencia profesional o errores garrafales.
J.