06 marzo 2007

Banderas


Estamos en Extremo Oriente. Pongamos que soy un español expatriado, residente en el Chinapón. Veo en la tele como la selección nacional de baloncesto gana el mundial. Tocan la marcha de granaderos, se iza la bandera rojigualda. Pues lo más normal es que me emocione un poquito, esa imagen me representa, de alguna manera es parte de mi, es la tortilla de patata (con cebolla) y el jamón serrano, Lola Flores y Serrat, la Alhambra y el Escorial, Unamuno y García Lorca, Velázquez y Picasso. ¡Ole!.

Otro contexto: El de una manifestación cualquiera de las convocadas últimamente a favor de una determinada opción política y claramente en contra de la opuesta. Los asistentes enarbolan numerosas banderas, más o menos homologadas. Y al final del acto, los altavoces difunden el himno. Todo muy legal –a pesar de lo que ha dicho algún sociata confundido. Pero inapropiado. Porque ahora, en este contexto, la bandera y el himno se asocian a otras cosas muy distintas: neofranquismo y oportunismo electoralista, Formación del Espíritu Nacional y Moral Católica, Apostólica y Romana, rancios obispos reaccionarios, alborotadores hertzianos, psicópatas conspiranoicos, mireusté, alomojó. No procede.

10 comentarios:

Senses & Nonsenses dijo...

has tardado en actualizar pero has sintetizado muy bien lo que está pasando. cuando oí que el pp estaba pensando en madrid volver a im-poner el himno en las escuelas se me puso la carne de gallina, y no precisamente de la emoción, sino de MIEDO.
ahora el lazo azul,
y sobre todo, han abierto las puertas a la extrema derecha. las dos españas otra vez, es nuestro sino.
un abrazo.

Senses & Nonsenses dijo...

y a maria antonieta la mató zapatero y la eta, que lo he oído en la Cope. por tener armas de destrucción masiva...

Anónimo dijo...

En cuanto a las manifestaciones neonazis, homófobas y fachoides, siempre me ha parecido un verdadero atrevimiento la obsesión que tienen por llevar nuestra bandera común, la de todos los españoles, como símbolo de sus creencias particulares. Usan la bandera para impedir que yo me pueda casar, como si yo no fuera español y no estuviera representado en ella, la usan para atacar a una asignatura educativa que muchos otros españoles consideran necesaria. Me deja de piedra ese comportamiento, cuando la verdad es que no sé de que me extraño, se adueñan de la bandera y de la calidad de "español", como se adueñan del concepto de las palabra Familia, Moral, Normal, Matrimonio, etc. No entienden que nada de eso les pertenece.
Qué cruz tenemos... Ah no, que la cruz es de ellos también.

manuel_h dijo...

sois malos!!
hay que pensar en la ilusión que le hace al señor que guardaba su bandera primorosamente doblada, poder volver a sacarla de paseo para cosas más importantes que un triunfo deportivo. Enarbolar SU bandera contra las hordas rojas, por fin, otra vez!!

El Castor dijo...

No sé, no sé... Los símbolos del estado no representan valores universales por eso no les concedo mayor importancia. Por supuesto que digo lo mismo respecto a los símbolos de las comunidades o los locales. El uso que se haga me resulta más bien indiferente.
Es sólo mi punto de vista, Alfredo, te ruego que no lo interpretes como un deseo de llevar la contraria ni mucho menos.
Saludos cordiales.

Alfredo dijo...

Y te olvidas de lo peor, Senses: Años pensando que fue Yoko Ono la culpable de la separación de los Beatles y ahora sabemos quién fue: ZP!!

Y más cosas y palabras y símbolos que se apropian, Alber/Nanami. A mi me jode especialmente cuando reclaman el uso exclusivo de la palabra Libertad (y sus derivados), un concepto bastante alejado de la práctica política de la derecha española.

Pues ese señor, Manuel, que reserve su bandera para la excursión anual de cada noviembre al Valle de los Caídos. Que el aire de la sierra es muy puro y desde allí se pueden contemplar bellas urbanizaciones de adosados.

Una bandera es, al fin y al cabo, un trapo de colores, Castor. Yo tampoco le concedo importancia. Pero me asusta cuando se empiezan a agitar impúdicamente (y con dudosas intenciones) determinados instintos básicos, tribales, que la gente más sencilla asocia a ese trapo.

Alfredo dijo...

Y que conste que yo estoy encantado de que se me lleve la contraria, Castor, faltaría más! (un poco para eso es ésto de los comments, no?)

Argo dijo...

Esto es lo que pasa cuando alguien se apropia de un símbolo que debería ser de todos: que deja de serlo. Yo soy de los que le quitaría la franja roja inferior y la pondría morada, me parecería una bandera mucho más a juego con las cortinas de mi salón.

Vulcano Lover dijo...

La emoción que me produce identificarme con una forma de ver el mundo, que es la del lugar (más o menos ampliado) donde nací y crecí y aprendí a amar, porque fue ahí donde se desarrollo mi visa, mis pasiones y mis frustraciones... tiene que ver más con el corazón que con la bandera, sin que la bandera me sea indiferente... Pero sé perfectamente lo que significa para esos que salen a la calle en un ejercicio vil de desvirtuamiento del sentido del derecho de manifestación (qué va a significar a partir de ahora manifestarse si parece que se convierte en un concurso de conovocar gente...)... todas esas cosas que poco tienen que ver con la tierra y el cariño y sí con cierta parte de la historia que les gustaría perpetuar PARA TODOS... Por eso compartir ese símbolo a veces me disgusta tanto... prefiero identificarme con esos nombres comunes y propios de los que hablas tú.

besos

El Castor dijo...

Al señalar que una bandera o un himno no representan valores universales pretendía decir que no simbolizan la libertad o el respeto a los derechos humanos, por ejemplo. Por lo tanto para mí su importancia es relativa.

Me merecen un respeto y el mal uso que denuncia Alfredo me parece claro. Quizá mi posición pueda parecer contradictoria pero es así. Yo los respeto pero al no concederle mayor importancia a esos símbolos su mal uso lo veo desde una cierta indiferencia.

Saludos.