03 octubre 2005

Galáctica



INICIO DE LA TRANSMISION. Butácora de vuelo. Fecha espacial 45/7.

La nave Enterprise de la Federación Estelar se acerca a Piramidón, pequeño planeta perteneciente al Imperio Klingon. Sus habitantes son pobres, principalmente agricultores y artesanos, pero el planeta es rico en recursos naturales y especialmente en piramidita, mineral imprescindible en la fabricación de refurcios electrotómicos (tan necesarios para la vida moderna).

Venimos en nombre de la Federación a traer a estas pobres gentes un mensaje de Paz, Amor y Libertaz, que les ayude a sacudirse el yugo del malvado Imperio Klingon para recuperar sus ricas tradiciones, su lengua enigmática, su identidad inmemorial...

El señor Spock dice que no es lógico preocuparse por las esencias cuando está en juego la vida de personas, pero ya se sabe, es vulcaniano y no tiene sangre en las venas.

El comandante Kirk y varios miembros de la tripulación hemos establecido contacto con la resistencia piramidiana. Esperamos obtener resultados en un futuro próximo.
Butácora de vuelo. Fecha espacial 45/10. ¡La revolución ha estallado! El pueblo piramidiano ha tomado las armas –que nosotros hemos proporcionado- contra la escasa guarnición klingon y las principales ciudades han sido liberadas. Los colaboracionistas han sido neutralizados. El Imperio ha reaccionado con torpeza, aumentando la represión y enviando tropas de asalto –que han sido también neutralizadas por las naves de la Federación.

El señor Spock dice que no está bien neutralizar tanto, que no es bueno para el orden cósmico, pero ya se sabe que los vulcanianos son unos pasmaos y unos tikismikis.

Butácora de vuelo. Fecha espacial 45/15. ¡Triunfo total! En el día de hoy, cautivo y desarmado el ejército klingon, han alcanzado las tropas estelares sus últimos objetivos militares. La guerre est finie! La Junta de Gobierno ha proclamado la independencia de la República Piramidiana y se han establecido automáticamente relaciones diplomáticas con la Federación. Además, hemos firmado un acuerdo comercial ventajosísimo que nos permitirá extraer trillones de toneladas de piramidita a precios sin competencia, utilizando la mano de obra barata de los antiguos agricultores piramidianos.

El señor Spock ha dicho que esto que les hemos hecho a los piramidianos es una putada. Por orden del Consejo Estelar, hemos neutralizado al Sr. Spock.
FIN DE LA TRANSMISION

28 septiembre 2005

Visiblemente normalizados



León, domingo, 25 de septiembre, después de comer. Sentados en un banco en la plaza, frente a la catedral. Esperando a que abran. Van llegando turistas. Un grupo de dos matrimonios jóvenes, con un niño pequeño en sillita. El padre de familia nos mira, de repente, con esa mirada libidinosa que no es de padre de familia. Yorgos y Alfonso se dan cuenta y entre risas comienzan a hablar de los "galleteros" (gay+hétero). El padre se da cuenta de que nos hemos dado cuenta y despliega todo su plumero de machito pavo real: mete tripa, saca pecho, sonríe de oreja a oreja. Hace que le hagan una foto, muy agarradito a su chorba. Nuestros comentarios van subiendo de tono. Luego se van y alguien pregunta: "pero bueno, ¿no van a abrir nunca la catedral?".

Y una chica que llevaba un rato largo sentada a nuestra espalda, en el mismo banco y con la antena bien puesta, nos da sonriente toda la información: "La catedral no la abren hasta las cinco, mientras tanto podeís visitar San Isidoro!"

27 septiembre 2005

Vocaciones frustradas

He leído ésto en el blog de Manuel H. Si la Iglesia no acepta ya homosexuales en su club... ¿De dónde va a sacar vocaciones?

17 septiembre 2005

Vacaciones (y VII)



26 de agosto: Nos levantamos muy temprano para ver algo de Larnaka antes de subir al avión. En esa ciudad está el aeropuerto. Visitamos la iglesia bizantina de Ayios Lazaros (San Lázaro, el de "levántate y anda", patrón de todos los zombis, que se vino por aquí a predicar y que aquí está enterrado, según la tradición). Llena de viejas beatas ortodoxas muy alborotadas por besar todas las reliquias con gran devoción. Luego buscamos la mezquita Hala Sultan Tekke, al borde del gran lago de sal junto al aerodromo. Desde la carretera vemos el lago, vemos la mezquita entre un palmeral. Pero no hay indicaciones ni modo de llegar allí. Después de perdernos tres veces, damos con el camino. La mezquita está cerrada y en obras de reconstrucción.

Una cosa que he observado en casi todos mis viajes es el intencionado olvido de determinadas secuencias del pasado de un país en aras de una homegeneidad histórica que cuadre con el nacionalismo dominante: Así, la primera vez que estuve en Turquía –las cosas han cambiado allí, para bien-, no interesaba mostrar el pasado griego de Estambul-Constantinopla. En Méjico y sobre todo en Perú, ensalzan todo lo azteca o lo inca, pero desprecian bastante el barroco colonial español. Casi nadie se libra: Aquí en este país entre Francia y Portugal que no es Andorra, tenemos el claro ejemplo de un Aznar que niega la españolidad de Avicena o Boabdil, o ese otro de los nacionalistas vascos que basan su poder en un mítico Euskadi que nunca existió y olvidan que Elcano –primus cicumdedisti me- trabajaba para el rey de España, o que San Sebastián-Donostia es así como es porque la pusieron de moda Alfonso XIII y la aristocracia madrileña.

Y con esta digresión termina el relato de mis vacaciones de agosto en Chipre. Aviso a los visitantes que me quedan 15 días de vacaciones que tomaré en noviembre. Así que amenazo con otro largo y aburrido relato. Eso si, será un poco más exótico...

15 septiembre 2005

Marionetas en la cuerda.



Se supone que es el hombre más poderoso del mundo.

Y hasta para hacer pis tiene que pedir permiso... a una subordinada.

¡En qué manos estamos!?!?!

14 septiembre 2005

Vacaciones (VI)



24 de agosto: Día de asueto. Lectura y relajación. Tumbona, playa y piscina. Cena en restaurante mejicano, con fondo musical de canciones en español -pero de cualquier sitio menos de Méjico.

25 de agosto: Madrugamos y nos ponemos en camino a Nicosia. Según llegamos, aparcamos cerca del paso del "Ladria Palace" y caminamos hasta el puesto fronterizo. Allí concertamos el alquiler de un coche baratito, que debemos recoger después en las oficinas de la compañía. Entonces nos damos cuenta de que nos hemos dejado el pasaporte en el hotel. Gran disgusto. Pero no paaasssaa naaadaa: Nos dejan pasar con el DNI. ¡Tanta frontera, tanto muro con alambradas, y a la hora de la verdad esto es un coladero!.
Caminamos hasta las oficinas del rent-a-car y pasamos por un barrio moderno, con edificios oficiales y mucho bronce triunfalista. El vehículo en cuestión resulta ser un Suzuki Jimny de cuando reinó Carolo, muy chulo pero harto incómodo de conducir. Inasequible al desaliento, Alfonso se pone al volante y en seguida domina a la bestia. Enfilamos la carretera de Kyrenia (Girne en turco), la principal población de la costa norte. A lo lejos divisamos las crestas de la "cordillera gótica", llamada así por el rosario de castillos, iglesias y otras costrucciones de tal estilo, dejadas allí por los caballeros francos durante la Edad Media.

Antes de llegar nos desvíamos a la izquierda por una carreterilla que asciende estre campos de tiro del ejército turco hasta el castillo de San Hilarión. De origen bizantino, fue ampliado y reforzado por los Lusiñán. Se conserva en buen estado y el emplazamiento es muy atractivo: encaramado en lo alto de la montaña y mirando al Mediterráneo, más azul que en un folleto turístico. Tras el intenso ejercicio aeróbico -subiendo y bajando escaleras de piedra-, seguimos viaje hasta Kyrenia. Allí nos instalamos en una terraza del puerto para tomarnos una cerveza (una Efes turca) y descansar un rato hasta la hora de la comida. Comemos en otra terraza y tardan un siglo en servirnos. Después de comer visitamos el castillo, mole de piedra dorada que domina el frente marítimo de la ciudad. Desde sus almenas se divisa la ensenada que forman los restos del antiguo puerto romano. En sus aguas verde esmeralda nadan unos chicos del pueblo.

Antes de volver al sur tenemos una visita obligada: Bellapaís. Fue aquí donde Lawrence Durrell compró una casa en 1953 y donde residió la mayor parte del tiempo que relata en su libro. El pueblo recibe su nombre de la abadía gótica: Los monjes franceses que la fundaron la llamaron "de la Paix", y los venecianos lo cambiaron a "Bella País". Emplazada en las laderas de la cordillera y con una espléndida vista de toda la costa, la abadía en ruinas produce un efecto visual sorprendente, resultado una vez más de la mezcla de arquitectura occidental y entorno exótico. De todas formas, muchas cosas han cambiado desde que Durrell se fue: La aldea de campesinos griegos se ha transformado en un lugar turístico habitado por turcos, la famosa campiña de árboles frutales está ahora plagada de chalets de dudoso gusto y el Árbol de la Ociosidad –bajo cuyas ramas se reunían los paisanos a ver pasar el tiempo- es sólo un retoño insertado en la terraza de un restaurante. O témpora, o mores!

12 septiembre 2005

Vacaciones (V)



23 de agosto: Excursión a Lefkosia (Nicosia), capital del estado. De los dos estados, porque la ciudad quedó partida por la mitad tras la guerra del 74. Visitamos primero la zona sur (grecochipriota). Viniendo de Limasol, se entra por unos barrios muy modernos, con edificios de arquitectura ultimo grito (a veces último grito de terror) y comercios hipermegapijos. Aparcamos por allí y paseamos hacia el interior. El centro histórico está encerrado en un sistema poliédrico de fosos y muros que construyeron los venecianos en el siglo XVI para defender la plaza del ataque de los turcos. No tuvieron mucho éxito.
Tras esas murallas, se levanta una mezcolanza de construcciones modernas y poco afortunadas con algunos edificios interesantes en zonas claramente deprimidas o abandonadas. Cuenta Lawrence Durrell en su "Limones amargos" que el valor inmobiliario del metro cuadrado en el centro de Nicosia superaba el de Washington. Hablamos de mediados de los años cincuenta. Lo que vemos es el resultado de aquella especulación. Dominando el conjunto, el palacio del Arzobispo, con una enorme escultura de Makarios y un interesante museo de iconos bizantinos. Y al fondo de la calle principal, Ladria Street, topamos con el muro que separa los dos Chipres. Hay un mirador para asomarse –entre garitas, alambradas y sacos terreros- pero no dejan hacer fotos. A un lado del mirador, la oficina municipal de turismo, y al otro unas dependencias de la policía y una pequeña exposición sobre las maldades cometidas por los malvados turcos. Todo el montaje resulta claramente propagandístico, es como si el muro hubiera llegado a ser un atractivo turístico más de la ciudad. El caso es que nos entra un intenso deseo de pasar al otro lado. No hay ninguna indicación y nuestra guía no contempla esa posibilidad. Preguntamos en el cuartelillo y un amable policía nos indica. Hay que salir de las murallas y rodearlas hasta dar con el paso del Ladria Palace Hotel. Tras una corta caminata encontramos el lugar. Primero pasamos por un puesto de control grecochipriota. Ni nos miran. En la decoración, predominan el blanco y el azul de la bandera griega. Luego la calle discurre frente a un gran hotel abandonado: el Ladria Palace. Estamos en tierra de nadie, el espacio de separación establecido y vigilado por la ONU. Entre tanta desolación, destacan dos edificios antiguos pero restaurados y como nuevos: uno es la embajada de Grecia, el otro, ¡el Instituto Goethe!. Se han situado en una posición estratégica: así dan servicio a todo el que desee aprender alemán, sea greco o turcochipriota. Otros cien metros y llegamos al control fronterizo de la República Turca del Norte de Chipre. Aquí los colores de moda son el rojo y el blanco de la bandera turca. Ante la caseta del control espera una pequeña cola de turistas y junto a ella, una oficina de alquiler de automóviles. No hemos podido pasar con el nuestro porque según reza el contrato, el seguro no cubre en el "Chipre ocupado". Sin más problema que presentar nuestro pasaporte, pasamos al Chipre ocupado.
La primera impresión es que nos encontramos ante más de lo mismo: desorden urbano y feas construcciones de los años 60. Pero a medida que nos volvemos a internar en el casco antiguo, la cosa mejora. El Chipre turco no ha experimentado el extraordinario boom económico e inmobiliario del resto de la isla y, en consecuencia, se ha preservado mejor el conjunto histórico. Visitamos primero el Buyuk Han, un caravansaray o albergue para los comerciantes que recorrían la isla transportando mercancías a lomos de camello. Luego nos tropezamos de pronto con la mezquita Selimiye. Es impresionante, porque era la catedral católica de Santa Sofía. En el siglo XVI, los turcos le quitaron las imágenes y le añadieron dos altos minaretes que le dan, de lejos, un aspecto de enorme enchufe eléctrico. Es muy extraña la sensación: te descalzas en el pórtico y entras en lo que te parece una catedral gótica. Estás preparado para ver crucifijos, santos, capillitas y relicarios. En vez de eso te encuentras con un espacio diáfano, encalado y decoradas algunas paredes con versículos del Corán escritos en alfabeto árabe. Hay un alto atril para las predicaciones y las líneas de la moqueta rojiza se orientan hacia un mirhab que mira a la Meca. No sé si esto es choque de civilizaciones, pero desde luego es chocante. Después de la mezquita gótica, visitamos el Lapidario –un pequeño museo con restos de edificios ya derribados- y otra mezquita que fue la iglesia de Santa Catalina. Comemos en una terraza, en el Buyuk Han y nos damos cuenta de que nuestros euros valen aquí el doble que en el Chipre griego. Decidimos que hay mucho que ver y que merece la pena gastar un día entero en el Norte. Desandamos el camino y volvemos a pasar por el corredor fronterizo del Ladra Palace.
Ya en zona griega, visitamos el museo arqueológico, muy completo e interesante. Luego volvemos a Limasol, pasando por un par de pueblos. En Dali visitamos una capilla con frescos medievales. El viejo que nos la enseña nos señala un monte a lo lejos. Allí está el monasterio de Stavrovuni, fundado por Santa Helena –la madre del emperador Constantino- durante su tour mundial con la Vera Cruz a cuestas. Se supone que dejó aquí la cruz del Buen Ladrón, que había encontrado también en Tierra Santa. Que digo yo que en qué notaría Santa Helena que era la del Buen Ladrón y no la del malo. Fuera de bromas irreverentes, el ascenso al monasterio merece la pena, por el paisaje y por ver un poco el ambientillo de los monjes. Atención: ¡no está permitido el paso de mujeres, así que es como un club gay!

11 septiembre 2005

Vacaciones (IV)


20 de agosto: Excursión a los montes Troodos, donde hay una estación de esquí. En invierno, claro. A medida que subimos por estrechas carreteras el paisaje va mejorando. Arriba es boscoso y hace fresco. Comemos musaka y visitamos después el monasterio de Kykkou o Kykos. Es el más rico y el más famoso, por albergar un icono de la Virgen que dicen que pintó del natural San Lucas el evangelista. Aunque de fundación muy antigua (s. XI), ha sido reconstruído tantas veces que parece nuevecito. Es el centro espiritual del nacionalismo griego en Chipre. No hay que olvidar que aquí cada iglesia ortodoxa tiene dos banderas en su fachada –y sólo dos: Una es la de la iglesia ortodoxa, un águila bicéfala negra sobre fondo amarillo o dorado. Era la enseña de los bizantinos. La otra bandera es la azul y blanca de Grecia. No la de Chipre, sino la de Grecia. Es como si en las iglesias españolas figurase siempre una bandera del Vaticano y otra de Italia, por ejemplo. En fin, nacionalismos religiosos aparte, el monasterio es bonito y alberga una magnífica colección en su museo de arte bizantino. Sólo por ver este museo me hubiera merecido la pena venir a Chipre.

21 de agosto: Día tranquilo y relajado, al sol en la playa de Coral Bay. Por la tarde, se intala un grupito de niñatos chipriotas en la sombrilla contigua a la nuestra. El líder es un individuo insoportable de unos 20 años. Se vé que está forrao o que es el hijo consentido de algún jerarca local, porque todos le bailan el agua aunque se nota a la legua que no le soportan. No es que hable a gritos, es que rebuzna. Cuando sus amiguitos se escaquean, saca un móvil de alta gama y sigue tele-rebuznando. Como ya estamos quemados y socarrados, nos largamos. Esa noche cenamos en una terracita muy agradable junto al castillo de Limasol. Cocina local y camareros gais.
22 de agosto: Día tranquilo y relajado, etc, etc... sin salir del hotel. Playa y piscina, lectura y contemplación de chulazos exsoviéticos (la mayoría de los turistas del hotel proviene de la antigua URSS).

08 septiembre 2005

LoQueHayQueOir.org


Vía escolar.net, leo esto:


y allí descubro un banner que me lleva a esta otra noticia.

Desde que probé el ácido, allá por los ochenta, no había alucinado tanto.

Vacaciones (III)



18 de agosto: Conduce Alfonso. Hemos descubierto que él es el más indicado, por ser zurdo y por no tener tan interiorizado el hábito de conducir por la derecha. Empezamos con un paseo por el centro de Limassol. Apenas quedan cuatro o cinco calles que no hayan sido arrasadas por la especulación y el nefasto urbanismo. El barrio turco fue destruido casi por completo durante el conflicto del 74, aunque ha sobrevivido una pequeña mezquita y un ruinoso hamam. Luego nos acercamos al cercano pueblo de Kolossi, donde visitamos el famoso castillo medieval, que perteneció a los caballeros de la orden de San Juan de Jerusalén. El castillo era llamado "la grande Commanderie", y en sus tierras se producía un famoso vino dulce. Con el tiempo, el vino tomó ese mismo nombre: Commandaria. Tratamos de comprar vino, pero allí no hay tienda y nos recomiendan el museo del vino, en el pueblo. Resulta ser una especie de chalet de reciente construcción, y cobran unos 4 euros por persona por visitarlo. Eso si, después ofrecen una degustación. No llegamos a entrar. Después de perdernos por carreteras secundarias, volvemos a Limassol y comemos en una bonita taberna instalada dentro del mercado de abastos. Volvemos al hotel. Yo me he agarrado una hermosa borrachera con el litro y medio de cerveza KEO que me he ventilado. Así que me meto en el sobre a sobarla. Javier y Alfonso se bajan a las tumbonas de la playa-piscina. Esa noche, cenamos de nuevo (opíparamente) en el Club Naútico. A Javier se le cae el salero. Como es muy supersticioso, ejecuta un complicado ritual para deshacer el mal fario. Nos reímos tontamente. Después de cenar, visitamos el Alaloum, clásico bar gay del lugar, en el antiguo barrio turco. El local es bonito, instalado en una casa medieval. Pero el público es, digamos, peculiar. Se trata básicamente de chicos travestidos, de alquiler seguramente, para consumo de los muy machos y muy reprimidos chipriotas. Tomamos una cerveza y nos piramos.

19 de agosto: A las dos de la madrugada llaman al teléfono. Es Javier. Le han llamado desde su empresa en Barcelona. Ha surgido una crisis bastante grave y debe volver inmediatamente. Le acompañamos al aeropuerto de Larnaka, a unos 60 kms., y consigue embarcar en el primer avión que enlaza con BCN, ya a las siete de la mañana. Le prometo nunca más reirme de los saleros derramados. Nos volvemos al hotel a dormir un par de horas. Al despertar, medio zombis, nos vamos a la tranquila playa de Pissouri (vaya nombrecito para una playa) a comer y a seguir descansando. A la vuelta, paramos en la Petra To Romiu (la piedra del romano), un peñón de la costa donde la leyenda dice que nació Afrodita. Allí hubo un santuario de la diosa y allí estuvo Cleopatra para rendirle culto. Nos sorprende ver un árbol reseco cargado de exvotos. Parece ser que son muchos todavía los fieles de Venus.

05 septiembre 2005

Vacaciones (II)



17 de agosto. Cantidá de calor. Visita a Kurión. Era una ciudad en tiempos del imperio romano. Luego hubo terremotos, epidemias, invasiones, y fue abandonada. Bonita, por la situación, frente al mar. Nos encontramos con un matrimonio catalán, muy simpáticos. Nos recomiendan algunos sitios y nos dicen que a Nicosia (la capital) ni vayamos. Seguimos hacia Pafos, una de las ciudades importantes. Nueva decepción: es otra sucesión de urbanizaciones, hoteles y apartamentos sin orden ni concierto. No parecen tener el menor interés por la estética ni por el urbanismo. Comemos unos bocadillos y tomamos café en el puerto, el único lugar con algo de encanto. Luego visitamos la zona arqueológica contigua, repleta de bonitos mosaicos romanos. Hay también cerca un cementerio egipcio (ptolemaico), que resulta curioso sin más. Volvemos al hotel y esa noche cenamos en lo que queda (poco) del pueblo de Limasol. Es una zona bastante recuperada en torno al castillo y unos almacenes del antiguo puerto. Pido unos filetes de pescado y me traen una especie de merluza toda entera para mi.

Un poco de historia: Chipre ha estado habitada desde la prehistoria. Y desde entonces ha sido ocupada por todos los pueblos que pasaban por allí, dejando su poso en la cultura y en la raza. Fenicios, griegos, egipcios y romanos dominaron la isla en la Antigüedad. Luego, durante un largo periodo (de 330 a 1.191 d.C.) perteneció al imperio bizantino, si bien sufría frecuentes saqueos de los piratas árabes.

En 1191, Ricardo Corazón de León, en ruta hacia Tierra Santa para su Cruzada, conquista la isla a su último reyezuelo bizantino, se casa allí con Doña Berengaria de Navarra (pobrecilla, más le hubiera valido quedarse en Pamplona, ni cató al marido, que era gay) y vende la isla a los caballeros templarios, que a su vez la revenden a un personaje: Guy de Lusignan, el malo de "El Reino de los Cielos", que se corona rey. A partir de entonces, la familia Lusiñán gobernará Chipre durante casi doscientos años. Llenan la isla de castillos, iglesias góticas y caballeros franceses. Persiguen a los cristianos ortodoxos, que son mayoría entre la población autóctona, e implantan el culto católico.

Hasta que en 1489, Catalina Cornaro, la última reina, vende su posesión a los venecianos a cambio de un agradable retiro en la ciudad de los canales. Los italianos utilizan la isla como escala en sus rutas comerciales y la fortifican para defenderla de los turcos, pero finalmente estos últimos la invaden y toman Famagusta –la última posesión latina- en 1571. Los turcos expulsan o masacran al clero católico, pero mantienen a los ortodoxos griegos. De hecho, los sultanes de Constantinopla entregan parte de la gobernación efectiva de la isla al Arzobispo. Hay que explicar aquí que ya los emperadores bizantinos habían entregado la administración de Chipre al todopoderoso Arzobispado Autocéfalo. Las iglesias góticas se transforman de esta manera en mezquitas o son abandonadas, pero fructifican los monasterios y capillas ortodoxas.

En 1821 se inicia la revuelta independentista de los griegos frente a la Sublime Puerta. En Chipre se reprime sin contemplaciones, pero se refuerza el sentimiento nacionalista entre la mayoritaria comunidad griega. En 1878 el decadente Imperio Otomano cede la administración a los británicos, si bien mantiene nominalmente la soberanía hasta 1914. Gran Bretaña ambicionaba la isla para utilizarla como base de operaciones en su política de Oriente Medio. Por otra parte era una escala importante en la ruta hacia el Canal de Suez. Al estallar la Gran Guerra, los ingleses inician una administración colonial que durará hasta 1960.

A mediados de los años cincuenta, el gobierno de Atenas y la iglesia ortodoxa fomentan un nacionalismo exaltado entre la comunidad greco-chipriota. Se trataba de lograr la Enosis, la Unión con Grecia, aprovechando los procesos de descolonización que Gran Bretaña mantenía abiertos en su Commonwealth. Pero los británicos, instalados en la inacción, no tenían un plan claro de descolonización para la isla y, por otra parte, había un 20% de población turcochipriota que no aceptaba ser gobernada desde Atenas o por los popes ortodoxos.

Pronto estalla la revuelta de los grecochipriotas contra los ingleses: primero de forma pacífica, en forma de huelgas y manifestaciones. Pero surge una organización que hoy calificaríamos sin duda de terrorista: la EOKA, que inicia una campaña sangrienta. Los británicos no saben qué hacer: Deportan al arzobispo Makarios –que se ha convertido en el líder espiritual de los grecochipriotas- y comienzan a utilizar a turcochipriotas como tropas auxiliares para la represión, convirtiéndolos así en un objetivo para las bombas de la EOKA y cebando el odio entre las dos comunidades.

Cuando finalmente se concede la independencia (1960), nadie queda contento: formalmente hay una Constitución que ampara los derechos de las minorías y establece un complejo reparto de cargos en base a criterios étnicos. Pero los griegos pronto querrán abolir este sistema y los turcos comienzan a boicotear las instituciones para evitarlo. Así transcurren las cosas, más mal que bien –y siempre bajo la presidencia de Makarios, que actúa a veces como elemento moderador- hasta que en 1974, la Junta Militar que gobierna Grecia desde el golpe de los coroneles (1967) promueve un golpe de estado ultraderechista en Chipre. Makarios huye y se proclama un nuevo régimen bajo la presidencia de Nicos Sampson –un antiguo terrorista de la EOKA y agente de la CIA- que reclama la inmediata Enosis con Grecia.

A los cinco días, el ejército turco invade un 30% de la isla. Se da la extraña circunstancia de que un país de la OTAN (Turquía) emplea la fuerza militar contra uno neutral (Chipre) por su intención de fusionarse con otro país de la OTAN (Grecia). El fracaso obtenido provoca la caída de Sampson (y de sus amigos, los coroneles de Atenas) y el retorno de Makarios. Pero el mal ya está hecho: La isla queda dividida y comienza el dramático desplazamiento de las poblaciones. Los griegos se quedan en el sur y los turcos van al norte. Se proclama la República Turca del Norte de Chipre, estado que sólo es reconocido (inmediatamente) por Turquía. La ONU ocupa un estrecho pasillo de separación entre las dos zonas que atraviesa la capital, Nicosia.
En los últimos años, y ante el ingreso de la república grecochipriota en la Unión Europea, parecía que las cosas iban a mejor. Existía un plan diseñado por la ONU –que apoyaban tanto Grecia como Turquía- para la reunificación de la isla en un estado confederal. Se planteó un referendum consultivo en cada zona. Los turcos dijeron "si". Los griegos, "no".

02 septiembre 2005

Vacaciones (I)



13 de agosto. Destino Atenas con Olympic. En el avión, el ya familiar sonido del griego moderno (parakaló, parakaló), una especie de jerga incomprensible que sin embargo suena muy parecida al español: "komunistikó coma helados" significa "partido comunista de Grecia". En la mochila, un libro: "Limones Amargos" de Lawrence Durrell. Entre 1953 y 1956, Durrell vivió en Chipre y en el libro refleja sus experiencias y su pena por el conflicto de nacionalismos que vivió –y todavía vive- esa isla.

14 de agosto. Calor. Por la mañana, visita al renovado Museo Nacional de Arqueología. Comemos un sandwich en una terraza junto a la catedral ortodoxa y, por la tarde, esperamos en la plaza Sindagma la llegada de Javier desde Barcelona. Nos llaman al móvil desde Madrid: parece ser que se ha estrellado aquí, cerca de Atenas, un avión que volaba de Chipre a Praga. Esa misma tarde, al caer el sol, visita a la Acrópolis. A esa hora tiene una luz especial, amarillenta, muy ateniense. Cena en Plaka, en una terraza típica atestada de turistas, a base de "meze", surtido de tapitas y ensaladas de la tierra.

15 de agosto. Más calor. Aquí también celebran (y mucho) la Asunción de la Virgen. Así que todo el mundo se ha marchado a la playa aprovechando el puente y en Atenas sólo quedamos cuatro turistas despistados y los emigrantes paquistaníes, que son multitud. Regreso al Museo Arqueológico para que lo conozca Javier, paseo por las principales avenidas y unas cervezas en Kolonaki (su barrio de Salamanca), en la terraza más pija de la Hélade. Comida en el área turística de Monastiraki, en una taberna pseudotípica. Por la tarde, una corta siesta y subida en funicular al monte Licabitos, con las mejores vistas de la ciudad y la Acrópolis al fondo, al atardecer. Cena ligera en una terraza de Kolonaki, en un ambiente como de California 47 en sus buenos tiempos. Luego, intentamos encontrar el clásico bar de ambiente "Aleko’s Island", pero nos hacemos un lío con las calles y, como estamos cansados, nos volvemos al hotel.

16 de agosto. Mucho más calor. Llegamos a Chipre, al aeropuerto de Larnaka, tras un vuelo bastante corto. Primer contacto: alquilar un coche. Un Honda Civic tres volúmenes, bastante chulo, con espacio suficiente para los baúles que acarreamos y nuestras tres grandes humanidades. Pero el volante está a la derecha. Porque aquí se conduce a lo británico, por la izquierda. Javier insiste en ser el primero en conducir (se ve que no se fía de nosotros). Por la autopista, todo va bien, pero al entrar en la ciudad de Lémessos (Limasol), calcula mal las distancias y se lleva por delante el retrovisor de una furgoneta que está aparcada. Huímos, como vulgares Farruquitos. Javier decide que él ya no conduce más. El hotel está muy bien, con piscina y playa propia, y las habitaciones son amplias y cómodas. Pero la ciudad nos decepciona: son kilómetros de hoteles y apartamentos en torno a una avenida con un tráfico insoportable. Y los precios son también británicos: resulta que la moneda nacional es la libra chipriota y la relación de cambio con el euro es tan irreal como esos restaurantes chinos que salpican la avenida. Por lo demás, tanto los turistas como el personal de hostelería son básicamente rusos y exsoviéticos. Cenamos (espléndidamente) en el Club Naútico, el único lugar que nos parece verdaderamente chipriota.

01 septiembre 2005

Katrina (and the Waves): Walking on Sunshine?



He vuelto. He pasado una gastritis y la típica depresión postvacacional. Katrina arrasa en Nueva Orleans. Luisiana parece Bangla Desh. Y la Superpotencia es incapaz de manejar la situación. Será por falta de medios. Claro que está gastando un dineral en Irak. Donde tampoco controla mucho las cosas. Claro, que ahora los iraquíes son libres. Y la gasolina se vé que va bajando de precio...

09 agosto 2005

Yo también me voy de vacaciones.



El próximo día 19 se cumplirá un año desde que inicié esta Butácora. Como para entonces estaré tumbado a la bartola en la isla de Afrodita, dejo ahora un artículo para celebrar el acontecimiento y despedirme de mis adorados lectores hasta nueva orden.

Empecé leyendo otros blogs: momentos de ocio en tiempo laboral, en una situación desmotivante. Luego hice la prueba, tener yo también un blog y volver a escribir cosas por amor al arte, como cuando tenía veinte años. Y con el tiempo, esto se ha convertido en un pequeño vicio (confesable).

Odio hacer balance. Pero me veo en la obligación moral de reconocer todo lo que he ganado en este experimento:

- He liberado fantasmas que llevaba dentro de mi conciencia desde hace años. Me quedan otros, muy dolorosos, que ya irán saliendo.

- He recuperado el gusto por la escritura. Ya sé que a veces mi estilo es banal, a veces un poco pedante. No me preocupa, no pretendo ser académico ni ganar el premio Planeta, sólo divertirme.

- Como ya no puedo dedicar a esto ni un minuto en el trabajo, aprovecho mejor las noches. Me he desenganchado (casi) de la horrenda programación televisiva y de los juegos de ordenador.

Gracias a todos los que habéis entrado aquí a leerme y, especialmente, a los que habéis dejado algún comentario. Sabed que me habéis elevado el ego en un momento en que andaba por el subsuelo.

Ahora sólo me falta un premio del Euromillón y un tratamiento de choque en Incosol para alcanzar la felicidad completa.

08 agosto 2005

Una persiana



Acabo de leer un tebeo que no puedo dejar de recomendar. El año pasado, a la vuelta de un viaje a Irán, descubrí a Marjane Satrapi y su saga "Persépolis", el relato en clave infantil de la Revolución Islámica de Jomeini y lo que vino después. Ahora se ha publicado "Pollo con ciruelas": La historia mágica y tristísima de un hombre, de su familia y (de paso y como quien no quiere la cosa) de su país. Contada con una sana ironía y mucha nostalgia.

Después de Irak, parece que es Irán el objetivo de las ambiciones de los poderosos en su mundial juego de estrategia. Demasiado petróleo en sus entrañas y un régimen demencial, no muy alejado del nacional-catolicismo español de los años 40 y 50. Tal y como se han puesto las cosas en el mundo, el siniestro juego de los ayatolás con la bomba atómica puede ser la garantía de su supervivencia o la sepultura de su pueblo. Una sociedad, una cultura y unas personas que no merecen ese destino.

04 agosto 2005

Houston, tenemos un marronazo!

Hace algunos años (1998) se estrenó "Armagedón". Bruce Willis y su equipo de brillantes astronautas americanos salvaban al mundo de la destrucción total causada por el impacto con un asteroide gigante.
En su camino hacia el espacio exterior, hacían una paradita técnica en la estación espacial exsoviética MIR. Como es habitual, Hollywood daba una imagen pelín sesgada de la cosa: Los gringos llegaban en un super-transbordador de última generación y se encontraban con astronautas rusos stajanovianos (y un poco pirados) que malvivían entre las ruinas de un museo de las tecnologías obsoletas.

Y luego resulta que el Columbia se desintegra en el cielo y al Discovery –tras años de estudios y reparaciones y muchos dólares gastados- se le caen las losetas térmicas y se le desparrama la gomaespuma. Y sus astronautas pueden llegar a depender de los vehículos rusos para regresar a la Tierra.

Claro que todo se explica al leer esta noticia (El País, 4/8/2005):

"Un informe interno de la NASA elaborado el pasado diciembre advertía de deficiencias en la forma de colocar la gomaespuma que recubre el tanque externo de combustible del Discovery, según publica en su edición de hoy el diario The New York Times. (...) El informe lleva la firma de Conley Perry, un antiguo jefe de la división de control de calidad de la NASA en el Centro Espacial Jonson. Perry, que ya está jubilado, señala en su documento que los ingenieros de Lockheed Martin "no hicieron un trabajo minucioso" para identificar los posibles problemas con el revestimiento de gomaespuma. Este experto denuncia que la compañía estaba más preocupada por cumplir los plazos que por realizar controles de calidad exhaustivos. El documento, fechado en diciembre, advertía ya de que los posibles trozos de aislante sueltos "continuarán siendo una amenaza" que debería ser eliminada."

Y es que siempre hay algún directivo tiburón, más preocupado por la rentabilidad inmediata que por el trabajo bien hecho.

03 agosto 2005

Panorama desde mi ventanilla. Moncho.


Tengo un cliente en el banco. Llamémosle Moncho. Por su parecido a Moncho Borrajo. Bueno, físicamente está a medio camino entre Jose María Aznar y Moncho Borrajo. Esta mañana llega a mi ventanilla con el impreso que le ha enviado la Dirección General de Tráfico. Una multa. Y quiere pagarla, en efectivo.

Discretamente, leo el texto del documento. Le han impuesto una sanción de 300 euros por conducir su BMW todo terreno a 123 km/h en donde la velocidad máxima permitida era de 60 km/h. Miro la fecha de la sanción: noviembre de 2004. Ha tenido 8 meses para pagar.

Le advierto que ya ha pasado el plazo para pagar la multa a través del banco. De hecho, intento pasar los datos por el terminal y no consigo colarlos. Tendrá que pagar en la DGT.

Me responde indignado: No piensa ir a la DGT, ya fue una vez. ¡Qué humillación! Le obligaron a hacer cola con los negros que pedían su carné de conducir.

Ignoro el comentario racista. Le sugiero entonces que ponga un giro postal a la DGT desde la oficina de Correos que tenemos a la vuelta de la esquina. No way. Él con la Administración no quiere saber nada. Le digo que no va a tener problema, la oficina de correos en cuestión funciona muy bien y los empleados son muy amables. No muy convencido, se aleja de mi ventanilla rezongando no sé qué.

Éste es el tipo de imbéciles que consigue amargarme la mañana.

28 julio 2005


Como sabeís, trabajo desde hace unos meses en la ventanilla de un banco. No siempre ha sido así: durante los dieciocho años precedentes he trabajado en los servicios centrales, editando una revista de bolsa primero, como documentalista después. Como consecuencia de sucesivas fusiones y reestructuraciones, la empresa decidió reducir al mínimo el personal contratado en servicios centrales, sustituyéndolo por subcontratas, becarios, etc...
En cualquier caso, fue un mal trago cuando me llamaron de Recursos Inhumanos para comunicarme el traslado a la ventanilla de una sucursal. Se habían fijado en mí, no por malos informes de mis superiores, no por un trabajo mal realizado, sino por ser un HOMBRE SOLTERO DE EDAD MEDIANA. Sin responsabilidades en la vida (que ellos conozcan), sin raíces que me aten, demasiado joven para la prejubilación, demasiado viejo para la subcontratación.
Bueno, fue un mal trago que ya he superado. He perdido algunas cosas y he ganado otras: Gano un poco menos, pero ahora salgo todos los días a las tres de la tarde y tengo mucho más tiempo de ocio. El trabajo no me gusta, pero soy flexible y a todo me puedo adaptar.

Y hoy, miércoles 27 de julio, recibo en mi puesto de trabajo un sobre grandote con mi nombre escrito a mano (letra redondilla) y remite de Recursos Humanos. Tiemblo. Rasgo el sobre y extraigo un tarjetón.

Resulta que hoy, miércoles 27 de julio, festividad de San Pantaleón, celebro mi cumpleaños. Y la Dirección Territorial de RR.HH. me desea mucha felicidad y todo tipo de parabienes en fecha tan señalada.

O sea, que yo sobraba como documentalista experto en economía y sector financiero. Pero hay una persona en RR.HH. que dedica su tiempo –tan escaso, tan valioso- a enviar tarjetas de felicitación a los empleados que cumplen años.

Señores, ésto es la Empresa Privada, ésto es Eficiencia, esto es Motivación.

20 julio 2005

Mi vida. 1985. Edith.



Ahora mismo estaba haciendo zapping, aburrido. De repente, paso por Telecinco. Operación Triunfo. No suelo ver mucho la tele, y menos estas cosas tan penosas. En la pantalla, una de las alumnas suelta lagrimitas mientras la profesora le conmina a que sea fuerte y triunfe. Patético.
Pero de pronto, doy un respingo. Esa voz. Esa cara. Tiene que ser... Edith!

Edith era amiga de Paloma, amiga de Luis. Paloma tocaba la guitarra eléctrica en el grupo de Edith, que se llamaba "Edith Puaff". Recuerdo el concierto de presentación del grupo, en un antro heavy de la calle de la Madera. Edith llevaba una camiseta amarilla de su grupo favorito, Devo. Para acabar tocaron su super-éxito, "hombre caramelo", mientras arrojaban caramelos al público.

Nos hicimos bastante amigos. Yo entonces disponía del viejo Seat 124 de mi madre, y a veces les ayudaba a cargar el (austero) equipo musical hasta el lugar donde actuaban.

Edith compartía un piso bastante grande, cerca del Manzanares, con dos chicos venezolanos. Los dos entendían. Uno de ellos, Gamal, era un tiarrón de uno noventa que me tiraba los tejos. Yo me dejaba querer, pero no era mi tipo.

El caso es que organizaron una fiesta en aquella casa, para celebrar un cumpleaños o algo así. Yo iba con Eduardo, al que acababa de conocer por Diego. Estaba Edith (reina de la fiesta). Estaba Luis (emperatriz). Estaba Gamal (papisa). Demasiadas testas coronadas. Había también en la fiesta un chico noruego y rubio como la cerveza. De pronto, se oyen unos gritos en la cocina: Luis y Edith se pelean por el amor del noruego (que está en la inopia y no se entera de nada). Edith le llama a Luis "maricón" y Luis le contesta con un "sudaca de mierda" que oye Gamal. Éste le propina un puñetazo a Luis. Le rompe la nariz y a continuación se produce un alboroto en el descansillo de la escalera. Se rompen cristales, Luis sale huyendo, se presenta la policía municipal, alertada por los vecinos. Eduardo y yo nos vamos en cuanto podemos. Acabamos en el Ras, con un grupo de refugiados de la fiesta entre los cuales está Jesús Ramos (un magnífico pintor que no sale en Google, que gran error de Google).

A partir de aquel día mi relación con Edith se enfrió bastante, más que nada porque era Luis quien servía de vínculo. Me la encontraba por ahí de vez en cuando, siempre encantadora. Sabía que seguía en el mundo de la música. Hace unos días me enteré de que actuaba en los Veranos de la Villa. Y verla hoy en OT me ha recordado aquellos días, tan locos, tan divertidos.

14 julio 2005

Mi vida. 1990. Estambul.



En Enero de 1990 estoy en Estambul, de turismo con Ignacio. Hace un frío polar, llueve a mares y anochece a las cuatro de la tarde. Después de un par de días de visitas culturales, lo que nos apetece de verdad es un poco de puteo, conocer los detalles de una verdadera pasión turca.
Como vamos sin Spartacus ni ningún tipo de información, metemos contínuamente la pata. Paseando cerca del Hipódromo, unos chulazos que venden costo nos abordan: "What are you looking for, boys?, are you looking for HASH?". Ignacio entiende "Are you looking for US?" y, muy refitolero, les contesta: "No, because your’re very ugly!".

Pero lo peor acontece una noche, al salir medio pedos de tomar una copa en la cafetería del Sheraton, junto a la plaza Taksim. Sabemos que dicha plaza es conocida por su animado ambiente nocturno. Que se limita a cuatro mariquitas infumables y unos cuantos chaperos de aspecto peligroso. Cuando estamos a punto de tomar un taxi para volver a nuestro hotel, aparece el Hombre. Alto, guapo, con bigote a la turca, perfectamente trajeado, entabla conversación con nosotros en inglés. Ignacio, que tiene el puntito alcohólico un poco mayor que el mío, le pregunta directamente por sitios de ligue. El Hombre responde que nos lleva a tomar una copa en la mejor disco gay de la ciudad, muy cerca de allí. Comenzamos a andar los tres por una avenida desierta. Poco después doblamos por un callejón infecto y oscuro. Al fondo, un luminoso de neón: "Caravelle Night Club". A mi aquello me da muy mala pinta, pero Ignacio está lanzado y entusiasmado con su conquista.

Según entramos, veo clarísima la encerrona. El local está vacío, pero nos sientan en un rincón del fondo, junto al pequeño escenario en donde una pilingui ejecuta lastimeramente la danza del vientre. Y se nos sientan a la mesa dos travestones con la clara intención de meternos mano e incitarnos al descorche. Ignacio sigue atontao y no reacciona cuando nos traen unas cervezas y unos paquetes de Marlboro que ha pedido nuestro Hombre. Inicia una animada charla con su travelo mientras yo intento evitar el acoso del que me ha tocado en la rifa. Cuando consigo zafarme y pedir la cuenta, las cosas empiezan a ponerse feas. La cuenta asciende a la bonita suma de 150 dólares (unas 20.000 pesetas de la época) y, al protestar por el abuso, el simpático camarero se pone furioso en otomano. Nuestro Hombre nos advierte: Salir a la calle (al oscuro callejón) sin haber apoquinado la deuda es "very dangerous".

Entonces recurro a la mejor de mis interpretaciones, modo mariquita dramática. No tenemos dinero, somos muy pobres, estamos aterrorizados y confusos, suplicamos su clemencia. Les enseño la cartera, les ofrezco todo lo que llevo (unos 30 dólares. En un bolsillo interior de la cazadora llevaba otros 300, pero eso no se lo digo) y les indico que tendremos que volver andando a nuestro lejano hotel, ya que nos hemos quedado sin blanca para un taxi. Tras un breve cruce de palabras entre el Hombre y los mafiosos del Caravelle, quedamos en libertad. Mientras andamos entre sombras por el callejón y hacia las luces de la avenida, un borrachísimo Ignacio va soltando maldiciones, con históricas referencias a Lepanto y Don Juan de Austria.

Un par de noches después, mientras damos vueltas inútilmente por una ciudad gigantesca e inhóspita buscando algo que tenemos de sobra en casa, Ignacio me confiesa su profunda desesperanza: tenemos algo más de treinta años, todas nuestras historias sentimentales han sido sonoros fracasos, seguimos viviendo con nuestros padres, y cuando éstos mueran estaremos sólos en la vida. Se plantea hasta cambiar de acera y casarse, tener hijos...

Intento consolarle y ser positivo, pero lo cierto es que también yo atravieso una crisis desde el otoño anterior.

10 julio 2005

Rodrigo y Manuel




Tangencialmente, Rodrigo, su escultura y sus dibujos marcaron algunos hitos importantes en mi vida.


Ya me he comprado la reedición, muy recomendable.

09 julio 2005

El sueño de la razón produce...



Nueva York, Bali, Madrid, Londres.

Kabul, Sarajevo, Gaza, Grozni, Bagdad.

Hay ahora mismo dos sangrientas guerras en nuestro terrible mundo globalizado.

De una parte, la que mantienen unos pocos fanáticos religiosos que dicen representar al islam. Asesinan y aterrorizan. No a los líderes del G8, no a los altos ejecutivos de las compañías del Dow Jones, del Ibex, del Footsie 100. Matan a la gente corriente –gente de cualquier raza, bandera o creencia- que coge el metro a las siete de la mañana para llegar al trabajo.

De otra, la de quienes se erigen en líderes de una santa indignación, la de quienes dicen representar los valores eternos de la Democracia y la Libertad. Y reparten a continuación bombas-margarita sobre los campos de Kandahar. Campos que luego se poblarán de adormideras, campos que serán atravesados por oleoductos que darán pingües beneficios.

Pero la verdadera guerra es ideológica y la tenemos aquí, en casa. Es la lucha por la prevalencia de la Razón sobre las vísceras.
Y me remito a este enlace.

03 julio 2005

Y el séptimo día, descansó.



Qué calor.

Qué de gente.

Qué mayor estoy.

Y qué bien lo pasamos!

02 julio 2005

Semana del Orgullo - Sábado

Hay quien desprecia el Orgullo. Incluso dentro del ambiente. A lo largo de los últimos años he escuchado muchas opiniones en contra. Unos alegan una excesiva politización al servicio de los partidos de izquierdas. Otros, por el contrario, el carácter carnavalesco del evento, su frivolidad. Hace poco leí en un blog la expresión "cabalgata de musculocas".

Hay que decir que todas esas críticas tienen un poco de razón. Los partidos de izquierdas han aprovechado a veces el poder de convocatoria del Orgullo para apuntarse un éxito fácil en la calle. Pero es que sólo los partidos de izquierdas han apoyado después las reivindicaciones –y han cumplido sus promesas. Rajoy ha dicho que ellos hubieran hecho una ley mucho mejor. Vale, tuvieron ocho años para hacerla y ni tocaron el tema.

Musculocas. Pues vale, te podrán gustar o no, pero su visibilidad y su poder de convocatoria son innegables. Y gracias a gente como ellos –pienso en las travestonas que figuraban en primera línea en aquellas manifestaciones primitivas de finales de los setenta, principios de los ochenta- se han conseguido muchas cosas y si hubiera sido por otros, más discretos (y me incluyo, mea máxima culpa), seguiríamos con la Ley de Peligrosidad Social.
Nos vemos esta tarde. It’s raining men!

01 julio 2005

Semana del Orgullo - Viernes



...Y ahora qué?

Ahora muchos se casarán. La mayoría serán parejas ya consolidadas, buscando reconocimiento y soporte legal a una vida compartida.

Pero seamos realistas: También habrá mucha mariquita y mucho bollo que se case por exhibicionismo, exaltación romántica o, simplemente, por dar la nota y montar un bodorrio. Errare humanum est.

A consecuencia de ésto, unos meses después comenzarán los divorcios gay. Que serán sin duda numerosos y que provocarán chanzas diversas y comentarios negativos en los medios de comunicación que todos conocemos. Sacarán estadísticas (siempre hay una estadística a favor de lo que uno dice).

Pues entonces, ni caso. Paciencia y a recordar los innumerables ejemplos de matrimonios heterosexuales fracasados después de una boda por la Iglesia, mucha seda salvaje y convite en el Ritz.

29 junio 2005

Semana del Orgullo - Miércoles



Al día de hoy, la homosexualidad está perseguida en 80 países. En ocho de ellos, con pena de muerte: Afganistán, Irán, Mauritania, Nigeria (norte), Pakistán, Arabia Saudí, Sudán y Yemen.

Hace sólo 30 años en España se castigaba con la cárcel, y aún ahora puede suponer la exclusión en algunos ambientes, la discriminación en el trabajo.

La libertad no es gratuita. Ha costado mucho llegar a donde estamos. Defendamos nuestros derechos, que son los derechos de todos los ciudadanos.

28 junio 2005

Semana del Orgullo - Martes



Carmen y María viven juntas desde hace siete años. Hace cinco decidieron tener un hijo. Para conseguirlo pudieron emplear el método tradicional –sexo con un hombre-, el de high tech –inseminación artificial- o la adopción en un país del tercer mundo. Supongamos que Carmen –por uno cualquiera de los tres sistemas- es ahora la madre legal de Teresa, una niña preciosa de cuatro años, que recibe cariño y atención de las dos madres.

Hay en España cientos de casos semejantes.

Supongamos que Carmen muere. Teresa puede ser reclamada por la familia de Carmen (padres o colaterales). Pero María no tiene derecho a nada. Se encuentra a expensas de la discrecionalidad de un juez, que podría (o no, según su grado de inteligencia, sensatez u homofobia) entregarle a Teresa en acogimiento.

Es por estos casos, para evitar estas situaciones, por lo que se pide la legalización de la adopción por parejas homosexuales. Los homosexuales siempre hemos podido adoptar. Siempre hemos podido tener hijos. Homosexual no significa estéril.
Se trata de equiparar derechos. Y quienes niegan esta ley niegan los derechos de personas como María, como Carmen y –sobre todo- como Teresa.

27 junio 2005

Semana del Orgullo - Lunes



Si Don Aquilino saliera a la calle, si dejara su cátedra, su oscuro despacho de muebles castellanos y crucifijo de bronce.

Si se diera un buen día un paseo por Madrid y se entretuviera mirando escaparates en la calle Fuencarral y en Hortaleza. Si tomando café contemplara distraído la flora y fauna que sube y baja por la Gran Vía, se daría cuenta.

De que la diversidad es positiva, es natural. De que no se puede –no se debe- poner etiquetas a las personas. De que la sexualidad en los seres humanos es un arco iris de opciones, no un blanco y negro cliché.

20 junio 2005

Psicopatología del supernumerario


Don Aquilino Polaino, catedrático de psicopatología de la Complutense, más que probable miembro del Opus Dei y gran experto en la materia, ha comparecido esta mañana ante la comisión de justicia del Senado, a petición del PP, para explicar sus doctas opiniones acerca del mundo gay.

Copio y pego:

"Polaino habló del perfil psicopatológico de los homosexuales, que, según dijo, han sido educados por padres "hostiles, alcohólicos, distantes" y por madres "sobreprotectoras", sobre todo, con los hijos varones.

También hizo referencia a la estabilidad de las parejas homosexuales y recordó un estudio de la Federación Estatal de Lesbianas y Gays (FELGT) de 2002, que señala que un gay tiene a lo largo de su vida una media de 39 relaciones.

Por su parte, el senador del PP Agustín Conde citó un estudio que asegura que el 29% de los padres que han violado a sus hijos son homosexuales, frente al 0,6% que eran heterosexuales."
Qué nivel, Maribel.

Vale. Reconozco que, aunque Papá nunca fue hostil y menos alcohólico, si que era un poco distante. Mamá, por su parte, respondía cien por cien al modelo de madre mediterránea sobreprotectora. Claro, así he salido yo, con una psicopatología (enfermedad mental) mu grande. Señores, ahora veo la luz: Son los matrimonios heterosexuales de padres distantes y madres sobreprotectoras los que crean hijos gays psicopatológicos. En consecuencia, elevo inmediatamente un ruego a nuestros diputados y senadores: Por el futuro de la Familia Española y para evitar graves psicopatologías en las nuevas generaciones, ¡¡¡prohiban Uds. terminantemente y bajo severas penas los matrimonios heterosexuales de padres distantes y madres sobreprotectoras!!!

En lo de la promiscuidad también veo que tiene razón. En mi época de soltero, yo ligaba mucho. Y los novietes me duraban poco. Eso fue antes de iniciar una relación de pareja que dura ya diez años y lo que te rondaré, moreno. En aquella época yo iba mucho de ligoteo por la Casa de Campo. Para llegar a la zona de ambiente, tenía que pasar obligatoriamente por Lumilandia. Largas filas de coches de heterosexuales –muchos de ellos casados y padres de familia- daban vueltas por el circuito del Lago mientras elegían una mulatita o una rusa para aliviarse los ardores.

Finalmente me aterran las cifras que ofrece don Agustín sobre violaciones de padres a hijos: Un 29% de los padres que han violado a sus hijos son homosexuales reprimidos que han ocultado su orientación sexual tras una fachada de familia heterosexual convencional.

15 junio 2005

Manifiesto


El Foro Otomano de la Familia, vivamente preocupado ante el próximo edicto imperial de nuevas leyes que ponen en cuestión los valores familiares tradicionales, desea convocar a la ciudadanía para elevar nuestra más enérgica protesta ante la Sublime Puerta.

El edicto en cuestión, amparándose en un falso progresismo de raices laicas, pretende imponer costumbres bárbaras, ajenas a la doctrina del Profeta y a las más elementales normas de la Ley Divina. Se pretende, señores, nada menos que conceder al matrimonio monogámico los mismos privilegios de que siempre ha disfrutado el harén tradicional.

¡Ciudadanos! ¡Defendamos ahora y siempre la poligamia, esencia de nuestras recias tradiciones y fundamento de nuestra prosperidad! ¡Qué nada ni nadie se atreva a atacar nuestros serrallos! ¡Por el futuro de nuestras mujeres y nuestros hijos, por el bien de nuestros eunucos!
¡¡El Harén SI importa!!

¡¡Todos a la manifestación del día 18 en el Cuerno de Oro!!

05 junio 2005

La caena mardita


Una cadena me manda hacer Manuel H, y en vida me he visto en tal aprieto...

1.- Tamaño total de los archivos de música en mi ordenador: 12 megas. Ésto tiene una explicación: hasta hace unos meses tenía una conexión chunga y un ordenador patatero, modelo del 96, sin condiciones para nada. Ahora tengo ADSL y un pc a tutiplén, pero entoavía no sé manejarlo.

2.- Último disco que me compré: Antony and the Johnsons, "I’m a bird now". Lo he descubierto hace poco, en este blog. Se puede escuchar aquí.

3.- Canción que estoy escuchando ahora: Ninguna. Ahora tengo la ventana de mi habitación abierta. Vivo en un primer piso, en una calle estrecha. Se escucha pasar un coche. Las teles de los vecinos. Algún borracho de domingo.

4.- Escucho a menudo / 5 Canciones que tienen algún significado para mí:
1 - "El tigre del Guadarrama" de Vainica Doble.
2 – "Heaven" – Talking Heads.
3 – "Heroes" – David Bowie.
4 – "End of the line" – Roxy Music.
5 – "Hand in glove" – The Smiths.
Pero las he escuchado tantas veces que ya no necesito hacerlo.
Y el testigo no lo paso, rompo la cadena, confiando en que el Cielo no caiga sobre mi cabeza.

04 junio 2005

Europa

Sobre el tema de la constitución europea y su ya remota aprobación popular, sólo me cabe suscribir lo que dice Soledad Gallego-Díaz en su artículo de El Páís (3 de junio 2005):
...
"Lo más inquietante de los resultados de los referendos en Francia y en Holanda es la narrativa (el fontanero polaco) que se ha ido introduciendo en el debate y la incompetencia y arrogancia con la que los políticos y las élites defensoras de la construcción europea se han ido comportando y, al parecer, quieren seguir comportándose. ¿Seguirán ignorando que ha aparecido otra narrativa? ¿Ignorando que el voto de la socialdemocracia continental, clases medias y trabajadoras, está dividido, y que una parte importante se ha sentido desligado del proyecto de ampliación y profundización de la Unión Europea, porque ya no lo percibe como algo esperanzador sino como una amenaza? ¿Ignorando que el 79% de las clases populares, el 67% de los empleados y el 53% de la llamada clase media integraron el voto no en el referéndum francés? ¿Ignorando que ya no existe tampoco una democracia cristiana europea, como la que ayudó a levantar la Comunidad, porque quedó hace ya bastante tiempo arrasada por un ultraliberalismo que no lleva adjetivos y que tiene su propio cuento?

O se recupera otra narrativa, mucho menos empeñada en atraerse a Londres (encima, sin éxito) y más interesada en convencer a la clase media y trabajadora de raíz socialdemócrata de que no basta con mantener lo que existe, de que hay que consolidar la ampliación de la Unión Europea y continuar profundizando en los mecanismos de construcción para evitar, precisamente, una galopada a la estadounidense, o es posible que ese decisivo sector del voto no termine siendo pasto de discursos elementales y gratificantes.

Lo peor que nos podría pasar es que empeñados en mantener principios y maneras de vivir fuéramos alejándonos de ellos, precisamente por no confiar en lo único que puede ser eficaz para evitarlo: reencontrar la capacidad de hacer juntos lo que no podemos lograr por separado."...

31 mayo 2005

Mi vida. 1988 / 1989


Por esas fechas, aparece un personajillo funesto. C. Encantador y tierno a simple vista. Vago, mentiroso, ruín cuando se le conoce un poco más. Le doy una mano y me toma el brazo. Su amor posesivo destruye todo lo que toca. Intento una relación de simple amistad, pero con él no hay medias tintas. Me persigue por todo Madrid, intenta controlarme, me difama, se convierte en una pesadilla.

En septiembre de 1989 los periódicos traen noticias extrañas de la Europa del Este. Miles de alemanes orientales que veraneaban en los balnearios del lago Balatón huyen a occidente por la frontera austro-húngara. Los checos y los polacos andan revueltos. Y Gorbachov no parece tener la intención de sacar los tanques.

Yo estoy en Chipiona, en un apartamento de los que por cuatro pesetas facilitaba el banco en sus mejoras extra-convenio (que tiempos aquellos). Mi intención era pasar una quincena tranquilo, lejos de C. y a solas conmigo mismo. Pero a los cuatro días me aburro y me desespero. Llamo a mis amigos y les invito a venir, pero ninguno puede. Eduardo, sin embargo, me envía un paquete: dos de sus cinco novios simultáneos, Javier y Joaquín. Los dos adorables. A mi me gusta Joaquín, pero... Una noche etílica en Sevilla, Javier me llora amargamente los cuernos que le pone Eduardo. Yo le digo que no se queje, que Eduardo siempre ha sido honesto con él. Si alguién tiene derecho a quejarse es el pobre Joaquín, que está todavía en la inopia. Y a Javier le falta tiempo para contárselo a Joaquín.

Cuando regresamos a Madrid encuentro un panorama tormentoso. Demasiadas mentirijillas y mucha liviandad. Hemos tejido sin darnos cuenta una red de atracciones y desencuentros que está a punto de estallar. Así que me dedico a sacar al aire los trapos sucios de cada uno y los míos propios. Difundo información confidencial. Varios de mis mejores amigos me dejan de hablar. Temporalmente, al menos.

Cae el muro de Berlín. Fin de una época.

29 mayo 2005

Rien de rien


Francia ha votado. Y ha salido un No. Creo que es un error. Chirac y el gobierno francés plantearon con tremendo egoísmo este referendum como un plebiscito a su gestión. Y lo han perdido. Pero lo que se votaba no era eso. Ni eso ni la entrada de Turquía en la UE –que repele a la ultraderecha. Ni el fin del estado de bienestar ni la privatización de los servicios públicos, como ha mantenido demagógicamente parte de la izquierda. Se votaba más Europa o menos Europa. Ha salido menos Europa. En la Casa Blanca deben estar brindando con champán. Perdón, con vino espumoso. De California.

26 mayo 2005

Etimologías

Dicen los obispos que la unión ante la ley de una pareja homosexual no puede ser un matrimonio. Alegan principalmente tres razones:

La primera es de orden puramente religioso: El matrimonio es un sacramento instituído por Dios para la pareja heterosexual. Además, la ley de Dios prohibe la sodomía. Es cierto. Desde el punto de vista de un creyente cristiano que acepte a machamartillo la doctrina de la Iglesia desde los tiempos del emperador Constantino. Pero entonces tampoco es matrimonio la unión civil en los juzgados de una pareja heterosexual que no ha pasado por la vicaría. ¿Nos proponen los obispos que eliminemos el matrimonio civil? ¿Volvemos al Nacional Catolicismo?

Hay una segunda razón, basada en el Derecho Natural. Lo natural es que el macho de cada especie se empareje con la hembra para procrear. Vale. Estadísticamente hablando, es la opción mayoritaria. Pero desde Freud sabemos que la naturaleza es en realidad polimorfa perversa. ¿Es que los obispos nunca han visto dos perros machos chingando? ¿Debemos recuperar la poligamia, que es la modalidad sexual más común en la naturaleza de las especies cercanas a la humana?

La tercera y última de las razones es la que nos da la clave de todo el asunto. Dicen los padres de la Iglesia –y quienes rechazan la nueva ley desde un punto de vista estético- que la palabra "matrimonio" viene del latín "mater", o sea, madre. Y por tanto no se puede aplicar a la unión de dos hombres. ¿Y a la de dos mujeres, por qué no?. ¿Valdría la fórmula para las chicas bollo, debiendo los chicos mariquitas adoptar la palabra "patrimonio", del latín "pater", padre? Y aquí viene lo bueno: Resulta que matrimono viene de "mater" y de "moneo", dinero. Y en latín, matrimonio significa exactamente "el dinero de la madre", así como patrimonio es "el dinero del padre". Porque la institución del matrimonio –frente a lo que la Iglesia suele dar a entender- es muy anterior al cristianismo. Y el matrimonio fue, es y será siempre un contrato privado, para asegurar y resolver cuestiones de índole económica en el seno de una pareja y en su relación con la sociedad. Pese a visiones religiosas o románticas del tema.

Las palabras evolucionan con los cambios sociales y dentro de unos años estaremos tan acostumbrados a los matrimonios homosexuales que a nadie le sonarán mal. Palabras más raras se han visto: Su Santidad Benedicto XVI es el Sumo Pontífice. Pontífice viene del latín "pontifex-icis". Que significa "el que construye los puentes". Sobre el Tíber, concretamente.

24 mayo 2005

Lignum Crucis


El señor Carod Rovira nos ha deleitado con algunas de sus típicas payasadas en Tierra Santa. Y esta vez –como en el caso de los matrimonios homosexuales- las tres religiones monoteístas han estado de acuerdo: Blasfemia!!!

Parece ser que ahora ya no se puede reir uno de los dioses. Ofendes a los creyentes. Pero los sacerdotes de los dioses si pueden llamarme tarado, eso es libertad de expresión y de conciencia.

22 mayo 2005

Naciones Unidas


En octubre de 2014 el reino de España se descompuso en 14 repúblicas independientes, más el principado de Asturias y los Grandes Ducados de Ceuta y Melilla. Tras el fin del terrible conflicto bélico entre Castilla-La Mancha y Murcia y la pacificación del protectorado portugués de Badajoz, la Unión Europea readmitió a las nuevas naciones en su seno. La Europa de los 52 aportó fondos para la reconstrucción y pronto todo volvió a la normalidad. En 2015 la República Democrática de Madrid ganó el festival de Eurovisión, con el bonito tema "All you need to make love is siesta", interpretado por la andalusí Rocío Barberá. En 2016 el ESC se celebró con gran éxito en la ciudad del Manzanares, resultando ganadora la canción "Mediterranean lovers", que defendió con garbo el grupo Pulpo A Feira representando a Catalunya. Y en mayo de 2017, el incomparable marco del Forum de Barcelona acogía el triunfo de los Jai Alai On Ice -los Abba del Nervión- y su inolvidable hit "Nouvelle Couisine of Loving".

15 mayo 2005

Diario de Berlín (y II)


4 de mayo: De mañanita, museo de Pérgamo y Altes Museum. O el resultado del saqueo de la Antigüedad clásica por arqueólogos alemanes en los siglos XIX y XX. Saqueo que nos permite contemplar en unos minutos el altar de Pérgamo, la puerta de Ishtar de Babilonia, el pórtico del mercado de Mileto... Luego visitamos por dentro la catedral (Dom), con una curiosa cripta donde están depositados los sarcófagos con los cuerpos de casi toda la familia real prusiana, los Hohenzollern. Cripta que fue destruída por una bomba durante la guerra y que los comunistas de la DDR restauraron con bastante acierto. Comemos en una explanada llena de terrazas junto a la estación de Hackescher Markt. Una especie de plato combinado, con un pastel de fiambre muy bueno. Otra vez rodeados de españoles. Luego damos un paseo por los barrios del norte, ahora bastante de moda. La calle Oranienburger con la sinagoga, muchos cafés, los patios art decó de Hackesche Höfe. Allí hay una tienda que vende souvenirs basados en el nuevo icono de la ciudad: Ampelmann o el hombrecito extraño de los semáforos de la Alemania del Este. Cuando volvemos al hotel, pasamos por un solar en obras con una pequeña exposición de fotografías: Topographie des Terrors. En este lugar, a sólo 100 metros de nuestro hotel y en lo que fue la calle Prinz Albrecht, estaban los cuarteles generales de las SS y de la Gestapo. Acojona un poco. Esa noche cenamos en Kreuzberg, en un restaurante muy chulo: "Altes Zollhaus" (La antigua Aduana). Un caserón de aspecto rústico en donde podrías cenar con Eva Braun. De hecho la "maitresse" tiene un cierto glamour nacional-socialista.
5 de mayo: Visita al museo de Historia Alemana en el Zeughaus, un bonito edificio barroco en Unter den Linden. Cuando llegamos, los comercios están cerrados y todas las campanas de las iglesias están sonando. Deducimos que es día de fiesta –se cumple el sesenta aniversario del fin de la guerra en esta ciudad. También está cerrada la colección permanente del museo, pero no así una exposición bastante curiosa –en el anexo del edificio, obra de I.M. Pei, el arquitecto de la pirámide del Louvre- sobre los efectos del nazismo y la guerra en Alemania: El exterminio de millones de seres humanos, la destrucción de ciudades enteras, el hambre, la miseria, la ocupación por las potencias vencedoras, la división en dos estados irreconciliables y la conversión del oriental en una férrea dictadura. A partir de ahí, la exposición nos muestra cómo los alemanes han ido recomponiendo su país, a veces con errores, a veces echando tierra sobre feos asuntos del pasado. Pero casi siempre desde una perspectiva europea y de diálogo con el Este (la Ostpolitik de Willie Brandt). Cuando salimos de la exposición luce el sol y los museos están cerrados, así que nos vamos al Zoo. A mí, los animales como que me aburren, pero hace muy buen día y da gusto pasear por los jardines, entre cebras y okapis. Comemos allí mismo, en el autoservicio, un plato de pasta bastante intragable. Luego volvemos al hotel para cambiarnos, porque a las cinco tenemos entradas para la ópera: Tannhauser, claro. El edificio de la Staatsoper decepciona un poco, si lo comparas con las óperas de Budapest, Praga o Viena. E incluso con el Real de Madrid. Pero la representación nos encanta: buena orquesta, buenos intérpretes, escenografía sencilla pero muy efectiva y figurines Belle Epoque. El público, bastante más joven y heterogéneo que en el Real. En el entreacto me tomo una especie de ponche típico con frambuesas que me sienta fatal. Cuando volvemos al hotel, estamos demasiado cansados para salir a cenar. Alfonso cena un cubo-fitness de supervivencia que ha comprado en recepción, yo nada porque tengo las frambuesas atravesadas.
6 de mayo: Visita al parque y palacios de Sans Souci, en Potsdam. Llegamos en metro y está lloviendo. Despiste total cuando intentamos coger un autobús que nos deje en el parque. Finalmente lo logramos. En el palacio de Sans Souci, propiamente dicho, están las taquillas. Entro yo a comprar los tickets. Leo en un cartel que hay una tarjeta premium que te permite la visita a todos los palacios y museos y sale a cuenta. Muy listo, le pido al colega de la taquilla dos tarjetas premium. Entonces él me pregunta algo en alemán. Le digo en inglés que no hablo alemán y el me hace la pregunta en inglés, pero yo ya me he bloqueado y no le entiendo. Al final tiene que entrar Alfonso a aclararse con el taquillero. El problema era que las visitas eran guiadas y por horas y me preguntaba si la hora que me daba nos venía bien. Debo aclarar aquí que he estudiado inglés durante años, lo leo perfectamente y de corrido y no lo escribo del todo mal. Pero a la hora de hablarlo y, sobre todo, de escucharlo, sufro vértigos, sudores fríos y acabo pareciendo Paco Martinez Soria con la boina puesta. En fin, después del incidente visitamos el palacio –muy bonito, con el aliciente de que aquí veraneaba Voltaire, del que yo soy super-fan- y luego nos vamos a comer. Muy cerca descubrimos el restaurante Movenpick (Gaviota), con un apetecible comedor acristalado. Pedimos mesa para dos, pero la camarera nos conduce inexplicablemente al destartalado café de la entrada. Le decimos que lo que queremos es comer, no tomar un café, pero la tía insiste. Así que nos vamos. A la salida hay unas mesas de madera con bancos y un quiosquillo que ofrece salchichas, cerveza y patatas fritas. Acabamos comiendo allí, por no seguir buscando. Por la tarde sale el sol y visitamos el Palacio Nuevo, los jardines, el pabellón chino... Volvemos al pueblo andando por el parque, y para que la distancia se nos haga más llevadera, imaginamos que estamos andando por la calle Goya desde Colón hasta La Cruz Blanca, con nostálgico recuento de comercios presentes y desaparecidos. Volvemos en metro, sin billete. Esa noche, la última en Berlín, decidimos salir a cenar al barrio gay de moda, Prenzlauer, al norte de la estación de metro de Eberwald Strasse. Nos decidimos por un restaurante con especialidades de Turingia. El sitio es auténtico, con paredes forradas en madera y cabezas de ciervos disecadas. Un solo camarero atiende a la barra y a los dos comedores, el pobre parece agobiado. Tarda una eternidad en traernos la comida, pero la espera merece la pena. Yo he pedido un codillo asado con chucrut. Superior. Al terminar, estamos tan empachados que se hace impensable el ir de copas. Así que renunciamos a conocer el famoso ambiente nocturno berlinés y volvemos al hotel a tomarnos un Almax.
7 de mayo: Mañana libre. Aprovechamos para visitar la Alte Nationalgallerie, que nos habíamos saltado: museo centrado en el arte del siglo XIX, con mucha pintura romántica y una buena selección de impresionistas. Después cogemos el metro para llegar a la estación del Zoo y darnos el paseo pendiente por la Kurfursterdamm. Al llegar al andén, el tren está a punto de salir. Envalentonados por la experiencia del día anterior, nos montamos sin billete. Y según salimos de la estación nos pillan dos policías de paisano, que nos hacen pagar una multa de 40 euros por persona. Alfonso está rabioso. Se nos quitan un poco las ganas de hacer compras y cotillear tiendas. Comemos en un restaurante indio, unas sopas de lentejas hiper-mega-picantes y unos currys de pollo. Y al hotel para coger las maletas y un taxi al aeropuerto de Tegel. Vuelta a Madrid con Iberia, sin novedad y sin comida a bordo.

10 mayo 2005

Diario de Berlín (I)


30 de abril: Madrugón para llegar a Barajas. Overbooking. Escala en Bruselas –la Grand Place. Otra vez en vuelo: Tempelhof, el aeropuerto de Hitler. Se ha perdido una maleta y los empleados del aeropuerto no hablan una palabra de inglés. Un taxi al hotel, en Anhalter Strasse: 7 euros. Salimos a la calle para un primer contacto con la ciudad. Postdamerplatz, puerta de Brandenburgo, Unter den Linden. Los hombrecitos raros de los semáforos de la DDR. Reichtag. Subimos a la cúpula de Norman Foster al anochecer. Vuelta al hotel con parada en un restaurante mexicano de Postdamerplatz: tacos, burritos und ein bier, bitte!

1 de mayo: Madrugón. Arquitectura de vanguardia en Postdamerplatz. Llena el hueco que dejó el muro, levantado a su vez sobre las ruinas de lo que fue, antes de la guerra, el centro comercial de la ciudad. Ahora es feudo de las multisalas y de las grandes corporaciones globales: DaimlerChrysler, Sony, PriceWaterhouseCoopers. Y un centro comercial replicante de todos los centros comerciales. En la Gemäldegalerie, Nofretete (Nefertiti) nos mira, pequeñita y tuerta. A estas alturas ya hay manadas de españoles en todo Berlín. Paseo por el barrio de las embajadas e inmersión en el parque Tiergarten. Hay gente en bolas tomando el sol. Hace bastante calor. Una cerveza en la columna del ángel, la Siegessäule. Luego, bordeamos el río Spree en dirección a la Cancillería y al Reichtag. Los turcos aprovechan la mañana de un domingo soleado para hacer barbacoas en el parque. Monumento a los soldados sovieticos. En la Puerta de Brandenburgo un grupo de alemanes "bios" celebran alguna festividad del calendario chino. Comemos en Pepita, terraza-pizzería en Unter Den Linden. Después pasamos por la plaza Gendarmenmarkt, con su pomposa sala de conciertos y sus dos iglesias gemelas. Detrás de la Ópera están haciendo una feria del vino y aprovechamos para descansar un rato tomando unas copitas de vino blanco, muy afrutado, como un moscatel suave y helado. Luego seguimos por Bajolostilos: La Neue Wache, teorema del neoclásico. Antigua sede de la guardia real prusiana y ahora un monumento a las víctimas de las guerras y dictaduras. El sol se cuela por una abertura en el techo. Hago una foto que he puesto como fondo de escritorio. Cruzamos a la isla de los museos. Más neoclásico al fondo, pero en primer plano un pastelón neobarroco: la catedral. Y al lado un espanto de la DDR: el palacio de la República, que va a ser demolido aunque con polémica. Hay nostálgicos que quieren conservarlo. Yo creo que el régimen comunista merecía el fin que tuvo -aunque sólo fuera por haber perpetrado ese edificio. A lo lejos y por encima de lo demás, la torre de la televisión en la Alexanderplatz. Ésta si que tiene su encanto. Muy años setenta. Subimos. Las vistas desde el café giratorio son impresionantes. Largas avenidas con bloques inmensos hacia el Este; Masa boscosa y algún rascacielos al Oeste. Tengo los pies rotos, pero volvemos al hotel andando por Friedrichstrasse para ver lo que queda del Checkpoint Charlie. Ahora es un tingladillo comercial para disfrute de turistas. Cuando llegamos al hotel, me pasa como a Rambo: no siento las piernas. Lo que no impide que tras una ducha y un breve descanso salgamos a cenar a una zona cerca de Kurfürstendamm que me he enterado yo que hay mucho café y mucho bar de ambiente. Si que hay, pero despues de cenar humus y kebap en un turco, estamos tan cansados que nos volvemos al hotel.

2 de mayo: Museo judío. Está bien. El edificio no mata pero es curioso. La exposición, interesante y didáctica, sin caer en el morboso regusto habitual. Con un punto un poco molesto: En un momento dado, parece que el Holocausto –un horror injustificable- se aprovecha para justificar la ocupación de Palestina. Lo siento mucho. Los judíos tienen toda mi simpatía, pero no veo que el espanto nazi pueda servir para disimular la injusticia creada por los sionistas en Oriente Medio. Luego seguimos hacia el Sur. Paseo por la zona de Kreuzberg. Comida en un turco especializado en productos naturales. Kebaps y unos dulces buenísimos. Después de comer, la idea es acercarnos al embarcadero de la isla de los museos y coger uno de los barcos turísticos que recorren la ciudad por el río y los canales. Pero antes nos pasamos por la estación Ostbahnhof y sacamos billetes de tren a Dresde para el día siguiente. Cuando llegamos al embarcadero acaba de salir el último barco de la tarde y no hay otro hasta las tantas. Lo dejamos, vamos a ver los osos –si, osos pardos vivos- en un parquecito cercano y paramos en la terraza de un bar al borde del Spree. Dentro hay cienes y cienes de españoles. De pronto se oye una canción cantada a coro. Comentamos: -¡Qué típico, ahora se levantará un jovencito rubio a cantar "Tomorrow belongs to me"!. Pero me doy cuenta de que el cántico en cuestión es una habanera. Son los españoles, que forman parte de una coral o algo así. Cenamos pronto, en una pizzería junto al hotel.

3 de mayo: Dresde. Los aliados la bombardearon –aunque no era un objetivo militar- con bombas incendiarias. Hubo 30.000 muertos, en su mayoría niños y ancianos, y la ciudad emblemática del arte y la arquitectura del barroco, la Florencia del Norte, quedó arrasada. En honor a la República Democrática Alemana hay que decir que fue escrupulosamente restaurada en su mayor parte. Todavía les queda. Visita a la ciudad. Comemos en un sitio muy vanguardista que se llama Raskolnikov, como el personaje de "Crimen y Castigo". Muy bien de precio y un plato surtido de pescados ahumados para chuparse los dedos. Visitamos la tienda (lechería en su origen, ahora delikatessen) en donde se inventó la leche condensada. Está en la quinta puñeta y llueve. Volvemos arrastrándonos a la estación y esperamos la salida del primer tren tomando un heladazo. Cuando llegamos a Berlín nos bajamos en la estación del Zoológico pensando en dar un paseo por Ku’Damm, pero llueve a mares y nos refugiamos en un restaurante chino, donde cenamos pato laqueado. Luego, a mimir.

27 abril 2005

La pluma de Ratzi.


Leo estos días en periódicos y blogs las barrabasadas pronunciadas por algunos políticos y religiosos en torno a la reforma legal del matrimonio civil que permite las uniones homosexuales. Nada que me sorprenda, es la misma caca de siempre: posturas retrógradas basadas en prejuicios tontos que se fundamentan en la más completa ignorancia de lo que es la sexualidad.

Lo que me viene entonces a la cabeza y querría comentar aquí es la situación –patética o ridícula o las dos cosas- de muchos maricas de derechas. Porque un homosexual o bisexual de derechas es un marica, NUNCA un "gay". La palabra gay (alegre, vistoso) contiene un mensaje implicito de rebeldía y reivindicación, de orgullo en el sentido de "aquí estoy yo, tan bueno, tan valioso como el más macho de los héteros".

Pero ¿cómo se siente un marica católico que vota al PP cuando oye cosas como las que se oyen estos días?. Y hay muchísimos, muchos más de lo que se cree, porque muchos están casados y son padres de familia y van a misa de doce los domingos con su mujer y con sus hijos.

Siempre se ha dicho que no hay cosa más tonta que un obrero de derechas, y parecida sentencia podría aquí aplicarse. Pero es que hay mucha masoca suelta.