18 noviembre 2006

China – Diario de viaje – Lijiang


01/11/2006

El aeropuerto de HK, otra obra de Norman Foster, es el no va más de lo moderno, todo lleno de tiendas carísimas de supermarcas. Gastamos nuestro últimos HK dollars en sopa de aletas de tiburón (instantánea) y varios tarros de pomada del tigre. Vamos a volar hasta la ciudad de Lijiang (en la provincia de Yunnan) haciendo un transbordo en Kunming, capital de esa provincia. El primero de los vuelos resulta cómodo, nos dan un almuerzo a base de cerdo agridulce y sólo dura unas dos horas. El aeropuerto de Kunming resulta mucho más grande de lo pensado: al fin y al cabo, siendo tan sólo la capital de una provincia perdida en el mapa, Kunming tiene cerca de cinco millones de habitantes. Todo es muy moderno, pero hay fruterías en medio de la sala de facturación. También hay botones uniformados (parecen el botones Sacarino) para atender a los viajeros “business class”. Alfonso sale un momento a la calle para cambiar nuestros euros por yuanes y vuelve impresionado: en la sucursal del Bank of China, los clientes tienen a su disposición un botoncito para evaluar al empleado de la ventanilla. Según la puntuación obtenida, los ventanilleros muestran un registro de entre cero y cinco estrellitas. Humillante. La espera en el aeropuerto se hace eterna, porque la megafonía repite sin descanso una tonadilla bilingüe (ladys and gentlemen, may I have your attention, pleeeease??) con la información de todos los vuelos. A la media hora se hace insoportable. Por fin embarcamos y el vuelo a Lijiang resulta muy corto, cuarenta minutos. Al llegar al pequeño aeropuerto recogemos nuestros maletones e intentamos coger un taxi. Llevamos el nombre del hotel escrito en chino en un papel. Se lo enseñamos al primer taxista y se mea de risa. Se forma un corrillo y todos dan su opinión (en chino). Cuando ya pensamos que alguien nos ha gastado una bromita, aparece uno que domina la lengua de Shakespeare: parece ser que el hotel está en el mismo centro de la ciudad antigua, patrimonio de la Humanidad de la Unesco y donde no se permite la circulación motorizada. Pedimos entonces al taxista que nos deje en el punto de acceso más cercano al hotel. Nos deja en un callejón oscuro en las afueras de la ciudad vieja. Acojona un poco, pero después de andar unos metros, nos damos cuenta de que el sitio es muy turístico, se van viendo luces y tiendas. Enseguida encontramos el hotel, un ensueño de lujo oriental. La señorita de recepción va ataviada con el traje típico regional. Luego me entero de que la ciudad es el centro de la cultura naxi (pronúnciese naji), propia de una de las minorías étnicas más curiosas de China. La habitación es el colmo del lujo hortera y ofrece –a precios económicos- todo tipo de extras semisexuales: masajes de diversos tipos, condones, toallitas germicidas, sales de baño vigorizantes... Nos llegamos a preguntar si no nos hemos metido en un puticlú. Salimos a dar un paseo: Hace frío, está todo lleno de turistas chinos y hay miles de tiendas de artesanía, productos típicos, casas de té. Vemos varias tiendas que venden cecina y embutidos de yak. Cenamos en un restaurante de cocina tradicional naxi: Una cosa parecida a la empanada gallega que el menú en inglés describe como “orthodox traditional cake”, y otro plato supertípico de allí que resulta ser un cocido madrileño, con su caldo de jamón y gallína, pero sin garbanzos y servido en un recipiente de bambú. Peculiar. Con dos cervezas Tsing Tao (si pronuncias Chingao te entienden perfectamente) de medio litro cada una, total 9 euros.

02/11/2006

Desayuno en el hotel: muchas cosas en el buffet, pero poco apetecibles. Tomo pan con mantequilla y un café. En la calle hace bastante frío a pesar del sol. Andamos saliendo de la ciudad vieja hasta el parque del estanque del Dragón Negro, unos jardines espectaculares con pabellones de recreo que pertenecieron a la familia Mu, tradicionales gobernadores de la provincia en la época imperial. A nuestra izquierda, un riachuelo cantarín; A la derecha, jardines y algunas construcciones auxiliares. Vemos lo que parece un templo con un gran cartel anunciando una exposición de arte étnico. Entramos y somos inmediatamente atacados por una señorita de los Coros y Danzas de la Sección Femenina. Nos enseña unos jarrones y nos sube al piso de arriba. Allí nos esperan un señor mayor y un jovencito ataviados ambos dos con el traje regional. Nos intentan colocar el sombrero típico, pero como no somos Benedicto XVI, no nos dejamos. Entonces nos explican una milenaria tradición del lugar: Tenemos que poner nuestros nombres en sendas casillas de un voluminoso cuaderno –lleno de nombres de turistas. Debajo, tenemos que escribir un deseo, una petición a los dioses Dongba. Y debajo, el dinero que ofrecemos a los dioses para que nos concedan ese deseo. Después de que paguemos, el señor mayor grabará nuestros nombres y deseos en sendos candados que encadenaremos a la verja del templo. Allí permanecerán eternamente. O sea, que nos han pillao. Primero intentamos escribir los dos nombres en una misma casilla. Nos dicen que no vale, los dioses no aceptan el 2x1. Entonces, vemos lo que han puesto los viajeros anteriores en la casilla del dinero: De 300 euros no baja ninguno. Alucinamos. Acabamos poniendo 10 euros cada uno, lo que es un pastón por comprar un vulgar candado. No quedan muy satisfechos, pero dejan de dar grititos y nos dan los candados con sus nombres. Los colocamos en la verja. Allí estarán, digo yo, contribuyendo al renacimiento de la cultura Naxi. Seguimos con la visita: El parque es precioso, con un gran estanque en el centro rodeado de jardines y pabellones que se reflejan en el agua. Al fondo, las estribaciones del Himalaya y la Montaña de Jade, un coloso de cumbres nevadas. Completa la visita un pequeño museo sobre las peculiaridades de los naxi. Son una etnia diferente de los Han (los chinos propiamente dichos), y están emparentados con los tibetanos. Mantienen un sistema de escritura propio, con ideogramas muy divertidos. Volvemos cansados a la ciudad vieja y comemos una pizza en un restaurante hippie. Ya recuperados, visitamos la (lujosa) mansión y los (frondosos) jardines de la mencionada familia Mu en el centro. Terminamos con una vista (panorámica) de la ciudad al anochecer desde la torre Wang Gu Lou en el parque de la colina. Merienda en un Kentucky Fried Chicken y acabamos el día con un interesante concierto de música naxi en un teatrillo de la calle principal (vídeo en el youtube de abajo).


musica naxi


03/11/2006

Hemos concertado con la Comisaria Política del hotel (gerente) los servicios de un taxi que, por 40 euros, nos lleva hoy de excursión a varios monumentos situados en las cercanías de Lijiang y mañana al aeropuerto. Nos recoge en un parking a la salida de la ciudad vieja y salimos por amplias avenidas, primero llenas de grandes edificios comerciales, más tarde rodeadas de colonias de chalets. Después, el campo. El día es soleado y el paisaje bonito, un fértil valle con montañas al fondo. Pueblecitos agrícolas. Alfonso dice que le recuerda a Candeleda, pueblo de Avila –cerca de Gredos- donde vivió una tía suya monja. Le doy la razón: naxis y abulenses deberían estar hermanados ante la similitud de sus habitats naturales. Visitamos primero la casa de campo de la familia Mu cerca de la aldea de Baisha, donde se conservan unos frescos budistas de indudable valor, pero muy degradados y difíciles de interpretar para quienes no estamos versados en la materia. Es como si a un chino le enseñas los frescos de una capilla románica: no se enteraría de la misa la media. En nuestra siguiente parada, visitamos el parque temático Dongba, combinación de un moderno monumento muy monumental y bastante horroroso, con la reproducción más o menos fiel de un típico poblado naxi. En las cabañas del poblado hay extras que interpretan las típicas labores milenarias de su etnia. En una de las casas intentan hacernos participar en el simulacro de una típica boda naxi. Escapamos por poco y, al salir del parque, cuatro viejas desdentadas nos cantan una milenaria canción de despedida y eterno agradecimiento. Nuestro taxi deja el valle y va ascendiendo poco a poco por las laderas de un monte. Nueva parada: Monasterio de Yufeng, un centro de budismo tántrico tibetano. Es una lamasería bastante cuca, parece sacada de alguna historieta de Tintín, con sus campanuelas giratorias y sus imágenes de dioses aterradores. Volvemos al taxi y tras un corto desplazamiento, paramos en otro parque temático de los naxi, el “Jade Water Village”. La entrada es terrorífica, con una estatua dorada y tremenda de algo que parece el primo de Drácula. Pero el sitio es interesante: En primer lugar, por su situación, colgado en la montaña entre un arroyo que baja en cascadas artificiales y bosques de coníferas. Además, parece ser de verdad un centro de cierta importancia para ellos, porque en el templo que corona el complejo se celebran anualmente ciertas ceremonias rituales de socialización de la etnia milenaria. Taxi a nuestra última visita del día. Según el programa facilitado por nuestra Comisaria, nos toca ahora visitar la casa del Dr. Louck. Alfonso se ha leído la guia a medias (yo ni éso) y se produce una confusión. Sucede que existe en la zona un tal Dr. Ho, famosísimo médico o curandero tradicional chino, cuyas recetas a base de infusiones tienen fervientes admiradores en todo el mundo. Entonces, pensamos que es a este señor al que vamos a visitar. Yo, muy digno, digo que me niego en rotundo a pasar por el aro y hacer el paripé de “¡uy, que místico y que espiritual me siento tomando las hierbas del Dr. Ho!”. Llegamos al lugar acompañados del taxista. Yo, a la defensiva todo el rato, y viendo como de un momento a otro nos van a dar un sablazo como el del candado. Alfonso, en el fondo, ansioso de encontrarse con el anciano sabio oriental. Entonces nos hacen pasar al interior y... ¡es una casa-museo!. Pues hemos confundido al Dr. Ho con el Dr. Rock, Joseph Francis Charles Rock, botánico austro-americano que vivió en Lijiang en los años 20, publicando sus fotografías y estudios sobre los naxi en el National Geographic. Después del chasco, volvemos a Lijiang, donde comemos unos arroces con curry muy buenos en una agradable terraza. Despues de una pequeña siesta, repetimos la visita al estanque del Dragón Negro para ver el atardecer en el incomparable marco. Paseamos de vuelta atravesando la ciudad moderna, con estatua gigante de Mao y muchas tiendas de chandals. Cenamos en el casco viejo, en una pizzería sino-italiana, con música de Cesaria Evora y de Franco Battiato: “Gesuiti euclidei vestiti come dei bonzi per entrare a corte degli imperatori della dinastia dei Ming”. Es verídico, en el siglo XVII varios jesuítas alemanes –especializados en astronomía y matemáticas- tuvieron que disfrazarse de monjes budistas para ser recibidos en la Ciudad Prohibida. Tuvieron éxito, se hicieron consejeros del emperador y reformaron el calendario chino.

15 noviembre 2006

China - Diario de viaje - Hong Kong


29/10/2006

Llegamos a Hong Kong tras un terrorífico viaje de 14 horas (escala en París). Falta de espacio, inmovilidad forzada y un sueño tremendo combinado con mi incapacidad para poder dormir en ningún medio de transporte. Aterrizamos a las 17:30 (hora local) y tomamos un taxi al hotel. Hace un calor tropical, húmedo. Autopistas, bloques de apartamentos de 60 pisos como poco. El sueño de cualquier promotor inmobiliario. Hotel Novotel Harbour View, en la misma isla de HK y muy cerca del centro comercial y de negocios. Encajonada en una estrecha franja entre el mar y la montaña, la ciudad se reduce a tres o cuatro avenidas muy largas siguiendo la línea costera y sus perpendiculares encaramándose hacia arriba. Todo sigue teniendo un aire colonial muy británico: se conduce por la izquierda, autobuses (y tranvías) de dos pisos. Las calles tienen nombres como Des Voeux o Queen’s. Yo me entusiasmo enseguida y alucino con los supermercados de cosas raras, las frutas y verduras de otro mundo en los mostradores callejeros. A Alfonso le parece feo. Y es feo, y cutre, y huele a podrido. Lo que no me impide experimentar esa euforia que me produce la lejanía de lo cotidiano, la surreal sensación de encontrarme en un lugar muy distinto, donde no entiendo nada, donde nada me ata. En Central HK la cosa cambia: aquí las tiendas de quincalla y trapos de cocina dan paso a Louis Vuitton, Gucci y Tiffany’s, grandes edificios de oficinas, moles de cristal y acero iluminadas con luces de colores. Las calles que suben por la colina llevan al Soho, lleno de restaurantes y cafés. Letreros luminosos gigantes. Todo muy Blade Runner. Intentamos cenar en el restaurante Yung Kee –uno de los más famosos- pero está llenísimo de gente y no hay sitio, así que nos metemos en el de enfrente, más económico y familiar. De hecho está lleno de familias con niños disfrazados por la cosa del Halloween. Lo verdaderamente terrorífico es el aire acondicionado, a 10º bajo cero. Es algo que se repetirá constantemente, nos obliga a ir en manga corta por la calle y con anorak en los interiores. Pero a los hongkoneses parece que les encanta. Estamos cansados, hambrientos y un poco ansiosos, y a la hora de pedir la cena nos pasamos tres pueblos. A mi me traen una enorme sopa de pollo y una bandeja con fideos fritos crujientes coronados de langostinos ligeramente picantes. Está muy bueno pero la costumbre que tienen de servir todo junto me pone nervioso: Como sin masticar, me atraganto, se me hace una bola y no puedo tragar. Me ahogo. Corro al cuarto de baño, donde sufro un ataque de arcadas, hipo y ansiedad hasta que consigo vomitar como una vulgar modelo anoréxica. Depresión.

30/10/2006

Nos levantamos a las 8:30, después de una noche en blanco por el jetlag. Templo de Man Mo: pequeñito, un poco cutre, decepcionante comparado con los templos japoneses de hace un año. En las cercanías hay tiendas que venden sets de ofrendas a los dioses: teléfonos móviles, relojes Rolex y otros artículos de lujo, todo en cartón primoroso. Lo compras, lo llevas al templo y lo arrojas al fuego como ofrenda a tu dios favorito y en petición de un favor determinado. Una vez más triunfa el espíritu práctico oriental. Además, te pueden adivinar el destino con huesos de animales (una milenaria costumbre china, relacionada con el origen de su escritura). Después vamos andando hasta el centro, donde admiramos a la luz del día los espectaculares rascacielos bancarios: HSBC, Standard Chartered, Bank of China... Parece ser que Norman Foster (el marido arquitecto de la doctora Ochoa) diseñó el edificio del HSBC de acuerdo a los principios del Feng Shui, el ancestral método chino que combina arquitectura, decoración y naturaleza de modo que favorezcan el bienestar y la prosperidad de los habitantes de una casa. El edificio le quedó muy bonito y los propietarios tan contentos que estaban, con sus cascaditas y sus peces de colores. Pero entonces llegaron los malos, el Bank of China (de la República Popular) y su arquitecto I.M. Pei (el de la pirámide del Louvre), y construyeron al lado un edificio más alto y más rechulo para arruinarles las vibraciones feng shui a los del HSBC. Al fin y al cabo, son una raza cruel. Seguimos andando y llegamos a la estación del “Peak Tram”, funicular que sube (casi en vertical) a la cumbre más alta de la isla, el Victoria Peak. Cuando subimos nos llevamos una ligera decepción: Lo primero que vemos es un gran centro comercial para el turismo consumista. En la terraza, una vista panorámica de la ciudad. Tomamos un café y antes de bajar decidimos dar un paseo por el parque contiguo. Hay una senda de unos 3 kms. que rodea la montaña entre bosques semi-tropicales, con impresionantes vistas de la ciudad y de toda la bahía. Además, el paseo resulta muy agradable porque corre un viento fresco que nos alivia del calor. Bajamos por fin a la ciudad y paramos a comer en una terraza dentro del parque. El parque está lleno de filipinas (acaparan el servicio doméstico) jugando a las cartas y haciendo picnic. Luego atravesamos pasarelas futuristas y megacentros comerciales, nos acercamos al embarcadero y, dejándonos llevar por la corriente humana, tomamos el ferry que lleva a Kowloon, la parte de ciudad que queda en el continente, justo frente a la isla. Al llegar a la otra orilla podemos al fin contemplar la imagen clásica de la ciudad con sus rascacielos apelotonados. Nos metemos en el hall del Hotel Peninsula –una institución- para tomar el té, muy finos nosotros. Pero hay miles de turistas que han pensado lo mismo y hay que esperar, Nos vamos. Damos una vuelta por Nathan Street, una amplia avenida llena de tiendas, la meca del turista compra-gangas. Sin más interés. Museo de Historia: Un interesante recorrido por la historia de este enclave. Muy curiosas las salas dedicadas a las guerras del opio (una auténtica putadita británica, origen de la colonia) o a la ocupación japonesa durante la II Guerra Mundial. Regresamos a la zona del embarcadero, donde han montado un “Stars Avenue” tipo Hollywood pero con estrellas del cine local, destacando Jackie Chan y Bruce Lee (que tiene hasta una estatua de bronce). Desde allí contemplamos el espectacular skyline nocturno de la ciudad, con espectáculo de luz y sonido pelín hortera. De vuelta a la isla, cenamos por fin en el Yung Kee un menú degustación: Pato asado, un pescado muy rico (garupa) rebozado y en salsa con pimientos verdes, trocitos de solomillo de buey con cebolla y fideos de arroz fritos con más pato. De aperitivo nos ponen un extraño huevo negruzco, ni cocido ni crudo, pero muy bueno.

31/10/2006

Tranvía (en el upper deck) hasta Central. metro con trasbordo y tren de cercanías hasta Sha Tin, para ver el templo de los 10.000 budas. Muy recomendado por la guía, con una pagoda que sale en todas las fotos y supuestamente en medio del campo. Ya. Al llegar nos encontramos en medio de otro enorme centro comercial. Es como llegar a Alcorcón. Localizamos la subida al templo (detrás del Ikea) y comenzamos la ascensión por una empinada escalinata. De repente, nos vemos rodeados: cientos de estatuas doradas (plástico duro) de chinos semidesnudos en actitudes grotescas. Super psicodélico, y no vamos en ácido. Son efigies de budas, personas que han alcanzado la perfección con la ausencia de todo deseo. En la cumbre, el templo resulta ser la catedral del “Todo a 100”. Mucho colorinchi barato, mucho incienso y exotismo para hippies. La pagoda, pequeñita y birriosa, podría ser el capricho oriental de un constructor enriquecido en Mejorada del Campo. Nos hacemos unas risas y volvemos al tren. Luego en metro hasta la isla de Landau. Nos bajamos en la estación de Tung Chung para visitar el monasterio budista de Po Lin con la colosal estatua de Buda de Tian Tian. La estación del metro queda muy cerca del nuevo aeropuerto y cuando salimos del subterráneo nos encontramos (¡sorpresa!) otro centro comercial y una urbanización de apartamentos con torres de 60 pisos. Allí se coge un teleférico para llegar al monasterio. Ataque de vértigo, pues las cabinas trepan con rapidez desde el nivel del mar hasta los picos más elevados, alcanzando una altura insospechada y con distancias de kilómetros entre poste y poste. Un poco mareados, llegamos a nuestro destino, que resulta ser un parque temático del budismo, con espectáculos teatrales, área de restaurantes y tiendas de souvenirs. Comemos en el único restaurante que ofrece comida china (los demás son pizzerías y Starbucks). Luego subimos a ver el Buda, que es moderno pero resulta curioso y bonito, y el monasterio adjunto, muy colorista y florido. Para volver a HK cogemos un autobús (el 2) hasta un embarcadero, y allí un ferry a Central. Para despedirnos de la ciudad, volvemos a subir a Victoria Peak con la intención de contemplar el anochecer desde arriba. Todo un acierto: a esa hora no hay apenas turistas, y desde la vereda del monte divisamos uno de los mayores espectáculos que nuestro planeta puede ofrecer. En la neblina rosada, comienzan a encenderse las luces de los grandes edificios. Al fondo, la bahía y Kowloon. El rosa se convierte en violeta y el resplandor de los neones confiere a la escena un aire onírico, de cosa soñada. Pasamos así un buen rato, hasta que la noche se cierra en torno nuestro. Volvemos al centro en un autobús de dos pisos y cenamos en un tailandés del Soho.


28 octubre 2006

Cerrado por vacaciones

Nos vamos a China hasta el día 12 de noviembre. Visitaremos Hong Kong, Lijiang, Xian y Pekín.
Para los curiosos de Oriente, unas direcciones:

- Todo sobre el idioma

- Todo sobre el país en lo de la wikipedia y desde el punto de vista chino.

- proverbios gentilmente traducidos por la Embajada.

- Y estas bonitas vistas 360º vía UNESCO.

20 octubre 2006

Algunos tópicos

“algunos de mis mejores amigos son gays...” (y por eso odio a todos los putos maricones)

“los homosexuales tiene un gusto exquisito...” (para la peluquería)

“son promiscuos...” (envidia que tienen algunas)

“se cuidan mucho, hacen fitness y body building, se depilan...” (si, con el epileidi)

“viven en lujosos lofts con muebles de diseño...” (todo muy bauhaus)

15 octubre 2006

Sesión de cine. El laberinto del fauno.


La semana pasada me tiraba de los pelos de la cabeza y ponía a caldo al cine español por el caso Alatriste. Pues bien, ahora tengo que dar marcha atrás –en parte- y alabar la profesionalidad de nuestros peliculeros. Por lo menos cuando se ponen a las órdenes de... un director mexicano!

Si, estoy hablando de Guillermo del Toro y de “El laberinto del fauno”. Una producción hispano-mexicana que –milagrito del Niño Jesús- pone a trabajar la máquina del cine español al servicio de un guión bien elaborado. Una historia universal: El triunfo de los débiles, de los indefensos, frente al tirano arbitrario y poderoso, la rebeldía de la imaginación frente a una realidad que nos intenta anular. Con unos actorazos que dan lo mejor de sí mismos. Con una cámara que se mueve cuando y donde debe moverse. Efectos especiales, música, vestuario, iluminación, fotografía... todo contribuye a que esta película se salga de lo corriente en la cinematografía hispana. Y es la prueba evidente de que se pueden contar historias de la guerra civil y de la posguerra sin caer en topicazos, sin aburrir a los difuntos. De que aquí también se puede hacer buen cine, siempre que se tenga algo que contar. Y un director-guionista mexicano.

09 octubre 2006

Sesión de cine - Alatriste

Alatriste. Pena de cine español. Pena de subvenciones, pena de triunfalismo.

La película falla por todas partes: No hay un guión sino una sucesión de escenas inconexas. No hay acción, por tanto, sino mucho ruido y una reiterativa confusión de peleas y batallitas. No hay dirección de actores: cada uno tira por su lado y hace lo que puede. Los personajes aparecen y desaparecen sin llegar a interesarnos (no da tiempo, sabemos tan poco de ellos...). No hay humor, no hay ironía –y eso que se supone que el señor Quevedo era un tipo muy divertido y que todo sucede en la época dorada de la picaresca. Y no hay espectáculo: Pretender recrear la batalla de Rocroi con 47 extras y algún amiguete es patético.

Lo que si hay es mucho nacionalismo rancio disfrazado de progresía. Hay un confuso intento de revisión crítica de la Historia: Así, se nos dice que el rey es malísimo porque no se pone al mando de los ejércitos y se dedica más bien al coleccionismo de arte y a la caza mayor. Pues vaya pecado. Gracias al pobre Felipe IV y a su amor por la pintura tenemos lo que tenemos en el museo del Prado. Por otra parte, parece ser que el Tesoro Público dedica a la construcción del Buen Retiro un dinero que sería vital para el pago de la soldada de los tercios. Horroroso, pero si lo juzgamos en términos económicos contemporáneos, resulta que ese gasto en palacios y oropeles regios financia y promueve las artesanías e industrias nacionales, reduce el paro y eleva el nivel general de vida en el interior del país, mientras que los doblones del ejército van a parar en gran parte a mercenarios extranjeros y se gastan en Flandes, Alemania o Italia. Eso si, están bien empleados en la gloriosa actividad de exterminar protestantes.

Aparte de esos intentos de crítica, ¿qué nos queda?. Pues la unidad de los hombres y las tierras de España (que diría el Invicto Caudillo) en lucha contra el Hereje. Mucho “coño” y “joder” pronunciados con la rica variedad de nuestros acentos regionales. Exaltación del valor testicular por encima de la inteligencia. Millán Astray mejor que Unamuno. “Raza” mejor que “Paths of Glory”.

Noticias del día - Y cosas de ayer.



Titulares de El País de hoy, domingo 8 de octubre de 2006:

Los expertos de la policía y la Guardia Civil calculan que unas 10.000 personas pertenecen a grupos ultraderechistas y neonazis en España. Pese a su división en grupúsculos, estas organizaciones mantienen un postulado común: el odio a los inmigrantes. En el caso de los neonazis, defensores a ultranza de la supremacía blanca, ha irrumpido con fuerza una tenebrosa organización, de origen estadounidense y denominada Volksfront, que está absorbiendo a otros grupúsculos.

Los Kaczynski salen de caza. Los gemelos Lech y Jaroslaw, presidente y primer ministro de Polonia, emprenden una depuración ideológica comunista

Asesinada en Moscú Anna Politkóvskaya, periodista rusa crítica con el Kremlin. Politkóvskaya trabajaba en un reportaje sobre las torturas en Chechenia cuando fue asesinada

El todopoderoso partido xenófobo flamenco Vlaams Belang obtiene el 26% de los votos en Amberes y también avanza en las zonas rurales

Vamos bien... En todas partes parece surgir un clima de odio e intolerancia como yo nunca he conocido.

En otro orden de cosas, estamos preparando nuestro próximo viaje a China. Por una asociación de ideas, he recordado este vídeo de Japan (Visions of China). En su momento, primeros años ochenta, mereció un artículo en el ABC a cargo de Luis Mª Anson, el ilustre crítico musical que también lanzó a Las Vulpess. Parece ser que el video en cuestión, emitido en el mítico programa de TVE “La Edad de Oro”, era una apología del marxismo-leninismo-pensamiento Mao Zedong. El insigne liberal exigía, en consecuencia, la dimisión en cadena de todos los responsables de la emisión.

Acojonante.

03 octubre 2006

En campaña

“Alrededor de 29.000 jóvenes españoles entre 14 y 18 años admiten fumar porros todos los días y casi 6.000 consumen cocaína a diario, según ha explicado hoy la ministra de Sanidad, Elena Salgado, durante la presentación de la nueva campaña publicitaria Drogas: hay trenes que es mejor no coger, dirigida a sensibilizar a la población más joven sobre los riesgos que acarrea el consumo de estas sustancias. Salgado ha destacado el incremento "extraordinario" del número de consumidores de cocaína y cannabis en España -similar al resto de la Unión Europea-, sobre todo los más jóvenes, entre 1995 y 2003. Precisamente el cannabis es la droga ilegal más consumida en España, con un incremento del 50% en ocho años. El 10% de los chicos de 14 años y el 35,7% de los de 18 años lo ha consumido en el último mes. En cuanto a la cocaína, el consumo prácticamente se ha cuadriplicado en la última década y alcanza al 7,2% de los adolescentes.”

El País, 03/10/2006

Vamos a ver: En los últimos tiempos –desde que yo recuerde, en realidad- NUNCA ha dejado de haber campañas de propaganda contra el consumo de droga. Cada vez más sofisticadas. Y aún así, nos dice la ministra que en ocho años el consumo de porros ha subido un 50%. Entonces, me planteo algunas preguntas:

- ¿son las campañas de propaganda eficaces o contraproducentes?. ¿No sirven, más bien, para engordar los ingresos de las agencias de publicidad?. Eso si, dan trabajo a toda esa pléyade de profesionales del sector –jovenes modernos, deshinibidos, supercool- que aterrizan los fines de semana en mi barrio –montados en sus tremendos 4x4- para ponerse ciegos de alcohol y cannabis (y otras sustancias estupefacientes) y acabar meando en la puerta de mi casa. La publicidad –y su hermana gemela, la propaganda- han sido muy desacreditadas desde que yo recuerde, desde que Omo lavaba más blanco y Calmante Vitaminado nos procuraba una vida feliz sin dolor. Tras las primeras decepciones de la infancia, al comprobar el insalvable abismo entre la dura realidad y la ficción publicitaria, uno llega a una triste conclusión: Todo lo que dicen los anuncios es mentira. Ese es el oculto mensaje que prevalece en la mente del joven receptáculo de la campaña ministerial.

- También el consumo de alcohol ha crecido exponencialmente entre los críos en la última década. A pesar de que nunca como ahora ha estado restringido su acceso a los adolescentes. Cuando yo tenía siete u ocho años, me mandaba mi abuela a la bodega a comprar tinto –y me daba una copa de vino quina “La Monja” antes de cada comida. Cosas que hoy se considerarían casi perversas. Digamos que aprendí a beber pausadamente y sin sentimientos de culpa. En ocasiones me he podido emborrachar, sobre todo durante la negra temporada de mi servicio a la Patria, pero sin hacer del alcohol ese pasatiempo compulsivo que parece atraer a tantos botellonistas. Con ésto no pretendo ponerme de ejemplo: Simplemente me pregunto si las prohibiciones sirven para algo. Si no es mejor educar, convencer, explicar las razones por las que no se debe hacer determinadas cosas, poner límites, un poco de sensatez, un poco de saludable ética ciudadana que sirva de colchón entre la rígida represión de una sociedad hipócrita y el nihilismo autodestructivo de los adolescentes.

30 septiembre 2006

Pánico en el Gym


Me lo contó Alfonso, que se lo había contado un colega suyo (de profesión, no de colegueo) que también va a nuestro Gym. Hace algunas semanas, una chica sufrió allí un infarto mientras hacía spinning (que es eso de hacer como la Jane Fonda pero subido a una bicicleta y pedaleando frenéticamente al ritmo de Shakira mientras una monitora hiperactiva te grita gilipolleces como “¡¡¡Vamos a conseguirlo, chicos, somos un equipo!!!”). Falleció en el acto, la chica, allí mismo, antes de que llegara el Samur. Pobre.

Poco antes del luctuoso suceso, a mediados de agosto, este servidor de Uds. había sufrido un tremendo batacazo al intentar subir a una cinta de correr sin advertir que estaba en marcha. También es verdad que iba sin gafas y bastante atacao. Todavía tengo cicatrices. ¿Alguien se tomó la molestia de ayudarme a levantar? ¿Alguien detuvo un instante su importante ejercicio aeróbico para preguntarme si me encontraba bien? Pues no. Nadie. Ésto es Madrid, señores.

Así las cosas, esta semana he procurado no faltar a mi cita con la cultura física y, para conseguirlo, he modificado el horario. En lugar de volver al hogar desde el banco, comer, echarme un ratito de siesta y vencer arrobas de pereza para llegar al gimnasio a eso de las 8 de la tarde, he decidido pasar de la alimentación y del sueño y acudir derechito del trabajo al body-trek sin pasar por casa.

Así que llego al Gym a eso de las tres y media de la tarde, que es cuando menos gente hay, porque los que van a la hora de la comida-entre-oficinas ya se están marchando y los putones brasileiros de discoteca todavía no han llegado. Y me encuentro con que es la hora de la limpieza. Una chiquita muy joven y con muy buen tipo se dedica a pasar la fregona por todo el inmenso local. La típica niña mona con aires de “me están Uds. viendo aquí pasar el mocho, pero que sepan que muy pronto voy a ser una superestrella de la multimedia. Por lo menos”.

El miércoles ya le vi las intenciones: Mientras me esforzaba en superar mi récord de calorías quemadas en el stepper, observo por el rabillo del ojo como la muy bruja se va acercando arteramente con su fregona, inundando de agua jabonosa el suelo de linóleo, escurriéndola bien contra los enchufes de las máquinas. “Te vas a electrocutar, monina” -pienso, pero no hablo- “y de paso te vas a cargar toda la instalación eléctrica del local”. Nos cruzamos miradas desafiantes. Y en ese momento, arremete un violento fregonazo al enchufe de mi stepper. Kaputt. Pantalla en negro, perdido el programa, perdida la información de tiempo transcurrido. A empezar desde cero, en otra máquina, porque no es plan ponerse a enchufar la cosa en el medioambiente pantanoso que la Diva del Mocho ha dejado a su paso.

El jueves el odio se hace explícito. Pedaleo a buen ritmo en la bicicleta estática mientras medito sobre la inconsistencia del ser en el devenir de la existencia. A los pies de mi bici, una toallita para secarme el sudor y una botella de agua para no deshidratarme. Ella acecha con su fregona asesina. Tiene 500 metros cuadrados vacíos de gente para desfogarse, pero viene hacia mi. Vaya por dios. Cuando la grumetilla llega a mi lado, hago ademán de retirar mis trastos –por ayudarla, por si le resultan un estorbo en su menesteroso afán de baldear la cubierta del buque ballenero. Pero ella es más rápida: Agarra la botella y la pone en otro lado mientras me dedica la peor de sus sonrisas y, triunfante, exclama:”¡¡No tengas miedo, que no te la voy a quitar!!”. Me callo, pero te la guardo, japuta.

Y hoy, viernes, el drama. Desde el principio, voy evitando el encuentro: Si ella friega las cintas, me voy a la bicicleta, si viene a las bicis, me piro al body-trek. Y así logro mi objetivo: 60 minutos de ejercicio continuado y sin sobresaltos, 800 megacalorías, las cinco de la tarde: Todavía me queda tiempo para unos saludables estiramientos en la sala contigua. Contento y ajeno a la conspiración, me encamino a los vestuarios. Sin darme cuenta de que, mientras yo me estiraba, Ella ha encharcado el pasillo con su disolución acuosa de Mr.Propper. (Bueno, ahora se llama D. Limpio, pero para mi seguirá siendo Mr. Propper hasta el fin de los tiempos). Alegre y confiado, piso con garbo el sintasol. Resbalo. Parece que recupero el equilibrio. No, vuelvo a resbalar. Me caigo de culo. Trastazo.

Y sucede el milagro: antes de que me dé tiempo de esbozar un leve gesto de dolor, cuatro robustos monitores –tensos deltoides, bíceps poderosos- me ofrecen su ayuda y su consuelo. “No es nada, no es nada, estoy bien” –les tranquilizo al ver que, despues del episodio del infarto, están un poquito nerviosos ante la perspectiva que de Sanidad les cierre el local por su evidente peligrosidad. “Ha sido sólo un resbalón, por culpa del AGUA JABONOSA...” Y entonces, al tiempo, los cuatro titanes dirigen sus miradas furibundas a la ilustre fregona.

La venganza dicen que sabe mejor en frío. Pero a mi me gusta así, calentita.

29 septiembre 2006

Diccionario de Neolengua (I)

(o por qué lo llamamos amor cuando queremos decir sexo)

Excelencia en el Servicio: Ahorro de costes que da lugar a un servicio barato, de mala calidad, chapuzas.

Calidad: Reducción de costes, chapuzas.

Reunión de calidad: ¿Habeís visto... (lo de la Pantoja) (el partido de ayer) (a Piluchi y Jose Fernando pillados in fraganti junto a la fotocopiadora)?

Outsourcing: Externalización

Externalización: Subcontratación

Subcontratación: Trabajo basura, producto basura, servicio basura, chapuzas.

Desregulación del mercado (laboral, inmobiliario, eléctrico, financiero, etc...): Implantación de la Ley de la Selva en el mercado (laboral, inmobiliario, eléctrico, financiero, etc...).

Transparencia informativa: Secretos celosamente guardados en el rincón más oscuro de la cripta.

Adaptación a las nuevas normas contables: Ingeniería contable

Ingeniería contable: Contabilidad creativa

Contabilidad creativa: Falsedad en cuentas públicas, estafa.

24 septiembre 2006

Noche blanca

La Noche en Blanco: Mucho ruido y pocas nueces. Mucha gente en la calle y muy poco que ver. O mucho que ver, siempre que estés dispuesto a hacer colas interminables que ni se te ocurriría esperar a las seis de la tarde. Nuestro recorrido: Unos vinos (con microtapas) en Quevedo. Con Eduardo y Aurora. Paseo por la calle Fuencarral hasta encontrarnos con el macrobotellón. Huída por Malasaña hasta el Conde-Duque. Visita a la exposición fotoparty de Pablo Pérez Mínguez con el autor haciendo fotos al público. Petardeo. Aparece Luis, en coche, y nos metemos en el mega-atasco, hasta que vemos una plaza de aparcamiento cerca de Colón y abandonamos el vehículo. Super-mogollón de gente en Recoletos y El Prado, con hiper-colas para ver cualquier cosa. Raimundita’s Show en la Casa de América (palacio de los duques de Linares) y la Cibeles moraíta de martirio. Empieza a llover y, por hacer algo, nos metemos al Jardín Botánico. Hay un recital de poesía argentina y una exposición de arquitectura con ochocientosmil en la cola, así que hacemos pis, vemos las estufas –con hermosos cactus- y nos vamos. Acabamos en el Mojito, en Lavapiés con un pedo gracioso hasta eso de las tantas. Resacón. Acetil-salicílico.

Isabel a Alvarito, su hijo de siete años: “Cuando seas mayor te podrás casar y vivir con tu mujer”. Alvarito: “Yo no me quiero casar, ¡yo quiero ser gay y vivir con mi amigo Pepe!”. Ésto no tiene nada que ver, pero tenía que contarlo.

La última de Ánsar: "Mucha gente en el mundo islámico clama al Papa para que pida disculpas por su discurso. Yo nunca he oído a ningún musulmán pedirme a mí disculpas por haber conquistado España y por haber mantenido su presencia en España durante ocho siglos. Nunca. ¿Cuál es la razón por la que nosotros los occidentales siempre debemos pedir disculpas cuando ellos nunca deben hacerlo? Es absurdo". Que ésto lo diga un bakala de la Ejpaña profunda, pues pase. Por lo menos aprendió algo en la ESO, aunque confusamente. Pero que lo diga un expresidente del gobierno con pretensiones de lider mundial... Puede significar dos cosas: 1) Que tiene la formación intelectual de un bakala de la Ejpaña profunda. 2) Que nos toma por gilipollas.

Y para terminar, hoy domingo, ¿qué mejor que un paseo por el Rastro madrileño?. Pues allí mismo tiene una estatua lo que hoy en día llamamos un peligroso terrorista suicida.

21 septiembre 2006

La línea divisoria

La experiencia de estos cinco años confirma que la visión del mundo de Bush y el fundamentalismo religioso se necesitan. No sólo porque ciertas formas de fundamentalismo cristiano alimentan el discurso del presidente, por ejemplo, en el rechazo a ciertas dimensiones de la explicación científica del mundo, sino también porque es en el forcejeo con el fundamentalismo islamista que Bush ha construido su discurso y sus mayorías. Se equivocan, por tanto, una vez más, aquellos sectores de izquierda que, por antiamericanismo -que es el último estadio del viejo discurso anticapitalista-, en la confrontación entre Bush y sus enemigos, muestran comprensión o simpatía por grupos como, por ejemplo, Hezbolá. La línea divisoria está en otra parte. La línea divisoria que separa la sociedad cerrada de la socidedad abierta pasa entre los que creen en unas comunidades orgánicas articuladas en torno a la tríada familia-patria-Dios y los que creen que la convivencia en libertad se basa sobre la autonomía del individuo. Y en esta división, Bush y Hezbolá están del mismo lado.

Josep Ramoneda, El País, domingo 17 de septiembre 2006

20 septiembre 2006

¡¡Un poco de frivolidad, por favor!!

Siempre estoy en plan abuelo Cebolleta, hablando del siglo trece, y no me había enterado de que existían las Hermanas de la Tijera, el grupo más mariquita neopop de la galaxia, a medio camino entre las voces en falsete de los Bee Gees y la manera de bailar, de vestir y de saber estar de Fabio McNamara. I don't feel like dancing!

18 septiembre 2006

La Espada y la Cruz

Dice Benedicto XVI que el Islam es una religión violenta. Y cita al emperador bizantino Manuel II Paleólogo: "Enséñame también lo que Mahoma ha traído de nuevo, y os encontraréis solamente cosas malas e inhumanas como su orden de difundir a través de la espada la fe que predicaba". Y en otro párafo: "Dios no se complace con la sangre, no actuar siguiendo a la razón es contrario a la naturaleza de Dios. La fe es fruto del alma, no del cuerpo. Por lo tanto, quien quiera llevar a alguien hacia la fe, necesita la capacidad de hablar bien y de razonar correctamente, sin violencia ni amenazas... Para convencer un alma razonable no es necesario disponer ni del propio brazo, ni de instrumentos para herir, ni de ningún medio con el que se pueda amenazar a una persona de muerte...".

Su Santidad tiene muchísima razón: la propia reacción del mundo musulmán a sus palabras ha sido la mejor demostración de la violencia implícita en el Corán. Las ideas se deben combatir con otras ideas, no quemando iglesias.

Pero falta algo, falta otra media verdad. Falta decir que el cristianismo es también una religión violenta.

En el año 385 de nuestra era, tan sólo una quinta parte de los habitantes de algunas importantes ciudades del imperio eran cristianos. A pesar de que ya entonces era la religión oficial del estado. Pero entonces se prohibió cualquier otro culto y se persiguió a sangre y a fuego al pagano. Ni rastro de Isis, ni rastro de Afrodita, nada de druidas.

El jueves 27 de noviembre de 1095, el Papa Urbano II proclamó, al grito de “¡Dios lo quiere!”, la primera cruzada (1096-1099). En junio de 1099, los cruzados sitiaron Jerusalén, que cayó en sus manos el 15 de julio. En la conquista los cruzados realizaron una terrible matanza, que no respetó a judíos ni a musulmanes, mujeres o niños. Las cruzadas se repitieron y prolongaron mediante la violencia el dominio latino de Tierra Santa hasta finales del siglo XIII.

A principios del siglo XIII, los cátaros o albigenses se habían hecho muy populares en el Languedoc. Denunciaban la corrupción de la iglesia católica, practicaban un estilo de vida más sencillo y cercano al pueblo. Defendían la autonomía de los príncipes provenzales frente al papado y frente al rey de Francia. Entonces intervino el Papa Inocencio III. El resultado: la creación de la Inquisición y la sangrienta Cruzada contra los albigenses. No quedó ni uno.

Pero no tenemos que remontarnos hasta la Edad Media para encontrar ejemplos: Los que exterminaron a los nativos americanos en las praderas del Salvaje Oeste eran cristianos, protestantes. Los que ensalzaban al Caudillo de España por la Gracia de Dios –y le llevaban bajo palio, y declaraban que su guerra civil era una cruzada para defender la civilización cristiana- eran católicos. Los que se mataban a bombazo limpio en Belfast eran cristianos, unos católicos y otros protestantes. Los que entraron en Srebrenica y fusilaron a casi toda la población masculina –más de 5.000 musulmanes- eran cristianos, ortodoxos.

Mientras los católicos monarcas de las Españas expulsaban de su territorio a los infieles –o los convertían a golpe de hoguera, los sultanes de Costantinopla permitían casi siempre el culto cristiano en sus inmensos dominios: Así permanecieron los ortodoxos griegos, los coptos en Egipto, los maronitas en Líbano, los siriacos en Siria e Irak. En el Irán de los ayatolás existen libremente pequeñas y ancestrales comunidades de judíos, cristianos e incluso zoroastristas. ¿Cuántos judíos quedaron en Toledo, cuántos musulmanes en Granada?

En consecuencia, Ratzi, cállate. No revolvamos más la mierda.

13 septiembre 2006

Cinco años (nada menos).

El once de septiembre de 2001 yo estaba trabajando en la quinta planta del edificio del banco en Canalejas. Estábamos sólo María José y yo –los dos pringadillos de siempre. Entró uno de los chicos del Servicio de Estudios, medio de broma: “que ha chocado una avioneta contra las Torres Gemelas de Nueva York”. Intenté buscar información, primero en internet, luego en nuestro terminal de noticias de Bloomberg. Nada. Todo estaba bloqueado. María José se fue a cotillear al departamento de Prensa, allí tenían televisión. Y vió en directo el segundo avión chocando contra la segunda torre. Y otro avión había chocado contra el Pentágono, y había más aviones volando que amenazaban con lo peor. Como todo el mundo estaba pendiente de estos sucesos, cerramos el puesto muy pronto y volví a casa a tiempo de ver como se derrumbaban las torres. Parecía el fin del mundo. The end of the world as we know it.


Y no. Pero algunas cosas han cambiado. Los estados han reforzado la discrecionalidad de su poder amparados en el concepto “seguridad”. Y los ciudadanos nos sentimos cada día más inseguros. Los medios de comunicación nos asustan con terribles amenazas: Terroristas con armas de destrucción masiva, ántrax, gripe aviar. Acojona, ¿eh?. Y al mismo tiempo el capital fluye libremente. Business as usual. Transacciones transnacionales sin límites. Las personas no. Tomar un avión, cruzar una frontera, entrar a un edificio: todo se vuelve complicado, tienes que dejar en la puerta tus objetos metálicos o electrónicos, el cinturón, las llaves, quitarte los zapatos. Pasar por el aro, las Horcas Caudinas. Y las mentiras: Hemos escuchado tantas mentiras, tanta inflada información a medias, que nunca más podremos creer.


Así que el pasado fin de semana nos fuimos a Londres. Por si se acababa pronto el mundo y me quedaba sin ver la Tate Modern.

06 septiembre 2006

04 septiembre 2006

De Cine: Dos cuentos


Desayuno en Plutón. Dirigida por Neil Jordan (Mona Lisa, Juego de lágrimas, Entrevista con un vampiro), es la vieja historia del patito feo, un cisne travestón que tiene que crecer sin mamá cisne en una sociedad de feos patos católicos y nacionalistas. Como diría Alfonso, “es un canto a la libertad” y al desarrollo personal por encima de las imposiciones morales –a veces absurdas, a veces hipócritas y crueles. Marginación. Transexualidad. Machismo. Terrorismo. Conflicto entre ética individual frente a patriotismo, ideología o pública moralidad. No es la primera vez que se tocan todos estos temas en una película. Me viene a la cabeza la mencionada (y espléndida) “Juego de lágrimas”, o la horrorosa “La muerte de Mikel” (¿quién podía creer que un chulazo como Imanol Arias se enamorase de aquel espanto de travestón?). Pero creo que nunca se habían tratado con esta mezcla de ácido humor y actitud positiva. A destacar las soberbias actuaciones y el homenaje a una vieja serie de la BBC que resultará familiar a los fans del Queer as Folk británico (Exterminate!, exterminate!). Muy recomendable y más aún ahora que Plutón ha pasado a la clandestinidad.


La chica del agua. El último super éxito de taquilla del californiano de origen indio M. Night Shyamalan, el director de “El sexto sentido”. Te metes en el cine pensando que te vas a cagar de miedo y luego resulta que hasta te ríes. Es una curiosa fábula con ninfas marinas, bestias malvadas y el encargado de mantenimiento (en España sería el portero) de un bloque de apartamentos. Y va de autosuperación, ayuda mutua, cooperativismo, con un toque místico New Age que apesta ligeramente. Lo que no quita para poder recomendar esta peli por divertida y original. A destacar los personajes del crítico de cine (Shyamalan les debe odiar) y del niño lector de cajas de cereales.

31 agosto 2006

Hace hoy 75 años nació mi madre.

El 31 de Agosto de 1931. Festividad de San Ramón Nonato. Por eso y por que estaba de moda la canción “Ramona”, estuvo a punto de llamarse de esa manera. Finalmente, se impuso la cordura y se llamó Carmen, a secas. Nació en el garaje que tenía mi abuelo Rafael en la colonia Iturbe, en donde ahora se levanta el pirulí de la M30. Quizá por eso siempre le gustaron las cosas del motor y la velocidad. Cuando era muy niña le aclaraban el pelo con Camomila Intea y le ponían tirabuzones, parecía Shirley Temple. Luego estalló la guerra y pasaban hambre. Un día se quedó mirando a unos milicianos que comían plátanos en la avenida, debajo de su balcón. Les miraba con tal cara de pena que los rudos revolucionarios le regalaron fruta. Llegó la paz y comenzó a estudiar en un colegio de monjas francesas, en la calle Alcántara. Odiaba a las monjas (Madame San Ramón era su ogro) y por extensión odiaba todo lo francés. Aunque luego sería fan de Aznavour y de Sacha Distel. Prefería patinar o montar en bicicleta. Y escuchar todas las canciones de la radio, incluídas las de los anuncios. Jorge Negrete, Glenn Miller y las Andrew Sisters. En el 47 veraneaba en la costa de Málaga con su amiga Mari Carmen. Una tarde volvían de la playa en bicicleta, en bañador de cuello vuelto. Les detuvo la Guardia Civil y les llevaron al cuartelillo por inmoralidad manifiesta. Otra vez decidió ponerse pantalones, un modelito que había copiado del Vogue. Tuvo que acompañarla mi abuelo porque la chusma le insultaba y le tiraba piedras. Luego conoció a mi padre, tan elegante, tan moderno, tan intelectual, en unos bailes dominicales en el campo de rugby de la Ciudad Universitaria. Comenzó un romance peliculero en el Madrid mítico de los cincuenta: Pasapoga, Negresco, Alazán, lugares en donde podías compartir un very dry martini con Ava Gardner o Nicholas Ray. Muy bonito, pero el tiempo pasaba y mi padre no mencionaba la palabra matrimonio. Hasta que mis tíos maternos le cogieron por banda y le acorralaron: O se casaba como dios manda o le rompían las piernas. Y así, una vez más, triunfó el amor. De luna de miel se fueron a Mallorca. En avión. Allí se enteraron de que en el mundo triunfaba un nuevo ritmo que hacía furor: El Rock’n’Roll. Y alli se dio cuenta mi madre de que mi padre pasaba de ella. Ampliamente. Lo que no le impidió dejarla rápidamente embarazada. De mí. Yo nací en el verano de 1958. Y poco después, mi madre comenzó a sufrir una extraña enfermedad: Acromegalia, causada por un tumor en la hipófisis. Le cambiaron las facciones, le crecieron las manos, los pies y la nariz, se miraba al espejo y se horrorizaba. Acudió a la consulta del Doctor Marañón, que le prescribío un tratamiento revolucionario para la época: radioterapia con bomba de cobalto. Fue un éxito y el tumor deapareció –o quedó adormecido. Pasaron los años, nació mi hermana, mi madre se resignó a cumplir –ejemplarmente- su sagrada misión de esposa fiel y madre abnegada. Con momentos de rebeldía. Minifalda Mary Quant, Op-Art, maxifalda, abalorios hippies... El mundo estaba cambiando. Ella seguía en su limbo, a medio camino entre una religiosidad puramente supersticiosa y las enseñanzas de Simone de Beauvoir. Cumpliendo todas las tradiciones –esto hará las delicias de los psicólogos del Opus-, existía una relación especial entre la madre amorosa e hiperprotectora y el hijo sensiblemente mariquita. Ella sabía, intuía, y no obstante deseaba ser la madrina en mi boda. Por llevar mantilla y peineta. En otro orden de cosas, se sentía sóla, infravalorada, aburrida. Con los años aumentaron sus manías. En los ochenta nos pidió que le regaláramos un contador Geiger para hacer la compra: Había estallado Chernobyl. En enero de 1991, el jefe del servicio médico de mi empresa (que era también el especialista que trataba a mi madre) pasó por mi oficina y me pidió hablar en su despacho: Había un cáncer, con metástasis, sin tratamiento excepto cuidados paliativos. Le dio seis meses de vida. Duró año y medio, era tan fuerte. Me porté como un auténtico cobarde, huía de su presencia porque temía derrumbarme ante ella. Encerrado en mi habitación, oía de noche los quejidos, el sufrimiento silencioso, la respiración agitada. Falleció y fue un descanso, pero al enterrarla en la Almudena, al oir las primeras paladas de tierra sobre el féretro, lloré como nunca había llorado. Cry me a river. Porque me di cuenta de que nunca, nadie, me querría como ella me había querido. Puro egoismo.

26 agosto 2006

Gato blanco, gato negro...

«Bisogna che tutto cambi perché tutto resti com'è»
Giuseppe Tomasi di Lampedusa (1896 - 1957)


Leyendo las últimas entradas de este blog, cualquiera tendría la impresión de que se encuentra ante el diario más o menos íntimo de un individuo radicalmente izquierdoso, lo que José María Aznar define como “un progre trasnochado”.


Aunque veo bien el progreso y lo de trasnochar siempre me ha gustado, ninguna etiqueta me define peor. Como dije hace ya dos años (jesús, como pasa el tiempo!), me veo más bien como un conservador de izquierdas. Odio los cambios innecesarios, esas gratuitas innovaciones que añaden incertidumbre a nuestras vidas: Sigo sin verle grandes ventajas al CD sobre el tradicional disco de vinilo, que sonaba mejor, se almacenaba con facilidad en la estantería y producía auténticas obras de arte en el diseño de portadas. Por poner un ejemplo.


Porque, remedando inversamente al Gatopardo, opino que todo debe conservarse para que todo cambie de verdad.


Y me viene esto a la cabeza a cuento de algunas polémicas absurdas que oigo y leo en los últimos meses desde las cabeceras de telediarios y papeles diversos. Que si quitamos o dejamos de quitar una estatua. Que si deberíamos añadir o no un tercer color a la bandera.


Tonterías. Mientras nos perdemos en esos detalles irrelevantes, nos dejamos hipnotizar por un sistema capitalista cada vez más agresivo, que mantiene en la miseria a tres cuartas partes de la población mundial para que unos pocos privilegiados tengan piscina privada en su chalet de la costa. Machacamos a determinados países del tercer mundo para abusar de sus recursos energéticos y materias primas y luego nos quejamos y ponemos el grito en el cielo cuando sus depauperados habitantes vienen buscando un jornal de hambre en la construcción de la M30 o en la recogida de fresas en Huelva.


Es todo eso lo que tiene que cambiar.

24 agosto 2006

Daños colaterales


Lo que sale en la foto es Beirut. Antes y después. Lo que son daños colaterales.

09 agosto 2006

Agudeza visual



Indique en menos de 30 segundos qué importante grupo financiero español perdona las deudas al partido del gobierno, al tiempo que decide quien puede decir según que cosas o financia con su publicidad las demenciadas opiniones de la ultraderecha conspiranoica.



Exacto, amiguitos. Va a ser que tenían razón Argo y Vulcano Lover en sus comentarios del post anterior: Somos marionetas.

04 agosto 2006

Guantanamera

Guajira, Guantanamera. Paseo esta tarde por la plaza de Oriente y escucho una canción. Quiero hablar de Cuba, ese trozo de España, esa provincia que España perdió hace poco más de 100 años tras haber impuesto a sangre y fuego un curioso concepto de la unidad de la Patria. Esa isla deliciosa que se convirtió desde entonces en prostíbulo de los Estados Unidos. Hasta 1959, cuando la Revolución de Fidel Castro. Caudillo a la fuerza y por la gracia de la Unión Soviética, liberador del dominio gringo, reconocido machista y homófobo de pro, enemigo del capitalismo internacional, amigo de Fraga Iribarne y otros jerarcas del franquismo, líder iluminado que todavía, medio moribundo y con la nepótica ayuda de su hermano, rige el destino de Cuba y su Revolución como si fuera un experimento en su finca privada. Ojalá tenga Cuba su Adolfo Suárez, alguien inteligente que desde dentro del régimen sepa encauzar la transición a un sistema democrático sin violencia, sin entregar la isla a los fanáticos de Miami, sin renunciar a la independencia del poderoso vecino del norte. Y eso, Guantanamera. Guajira, Guantanamera.

27 julio 2006

A propósito del Líbano

El objetivo principal de todo grupo terrorista es llamar la atención de la sociedad a la que ataca para provocar una sobreactuación, una réplica tan violenta que justifique al propio grupo terrorista y le dé la razón en su búsqueda de un hipotético “conflicto” entre un “ellos” y un “nosotros”.


ETA aparece en el País Vasco a finales de los años sesenta, precísamente cuando el régimen de Franco se dulcifica en parte, cuando los vascos disfrutaban de un nivel de vida muy superior al del resto de los españoles y cuando se les comenzaban a tolerar unas libertades (apertura de ikastolas, contestación política en seminarios y universidades) impensables en otras regiones del Estado. El pueblo vasco estaba oprimido, es cierto, pero bastante menos que el andaluz, el extremeño o el canario –y no digamos el madrileño, en una época en la que se retransmitían las campanadas de Fin de Año desde la sede central de la Dirección General de Seguridad.



En esas condiciones, ETA comete sus primeros atentados y el régimen sobreactúa: Juicios militares y últimos fusilamientos del franquismo contribuyeron a recuperar un “conflicto vasco” que estaba casi olvidado. También los gobiernos de la transición –y no sólo los de Felipe González con el GAL, también los de la UCD con grupos de mercenarios como ATE- colaboraron al enquistamiento del problema.



Pero en ningún caso, ni los gobiernos del tardofranquismo, ni los del centro-derecha, ni los primeros de la socialdemocracia se atrevieron nunca a utilizar al ejército al estilo de los británicos en el Ulster. Eso hubiera sido el peor de los errores y ahora nos podríamos encontrar con una situación “a la Belfast”, con barrios maketos y abertzales separados por alambradas y tanquetas en las esquinas. A eso nunca se ha llegado en el País Vasco.



Toda esta parrafada viene a cuento de lo que está pasando en Líbano y en la Palestina ocupada. El terrorismo no se combate con tanques, ni bombardeando ciudades, carreteras o aeropuertos. Al contrario, estos actos potencian la simpatía de la población bombardeada con el grupo atacado. Hasta los peores halcones del gobierno de Israel lo saben. Entonces... ¿No será que lo hacen adrede, terrorismo de Estado para provocar una sobreactuación del terrorismo gemelo de Hamás y Hezbollah, y justificar una vez más y durante unos años más la ocupación –condenada por la ONU- de Gaza y Cisjordania? ¿No será una forma de seguir haciendo imposible la existencia de un estado palestino, la consolidación de Líbano como un estado democrático e independiente de sus vecinos?



Y ahora siempre puede venir alguien, leer esta entrada y decir que Alfredo es un antisemita. No. No tengo nada contra los judíos ni en cuanto a raza (?) ni en cuanto a religión. Considero tremendo, inhumano e injusto el trato que recibieron históricamente en Europa. No sólo en la Alemania nazi, también en la España de los Reyes Católicos, en la Italia medieval o en la Rusia de los “pogroms”. Me siguen gustando las películas de Woody Allen -incluso en las que sale él como protagonista-. Y hasta me parece correcto que dispongan de un estado propio en la tierra sagrada de sus antepasados. Pero lo que hace desde 1967 (y desde antes, en realidad) el estado de Israel es simple y puro imperialismo fascista. Encerrar a los palestinos en bantustanes, rodeados por muros y alambradas, se parece demasiado a la Sudáfrica del apartheid o incluso al gueto de Varsovia.



Y quiero aclarar que puestos a ser semitas, los semitas de verdad son los árabes del Líbano y de Palestina, y no tanto los ciudadanos del estado de Israel, emigrados en su mayor parte desde Europa o las Américas despues de siglos de haberse mezclado con otras razas.

19 julio 2006

Divagaciones de gimnasio

Pues hay gente que está mucho peor que yo. Mira ese: Si es de las históricas del “Rick’s”. Debe tener como mi edad y está fatal, todo arrugas. Demasiados veranos al sol de Ibiza. ¿Y ese grupito? Qué panda de frikis, sólo les falta ponerse una cinta en la frente, sujetando la melenita. El que está cañón es el de la bicicleta estática. Claro, seguro que no entiende. Y por eso me gusta. Llevo quemadas 450 calorías, veinte minutos más corriendo en la cinta y ya he compensado las cañas del domingo. Mañana vuelvo, y el viernes y toda la semana que viene. Dentro de un año me compro la camiseta remera y las mallas de ciclista. ¡Qué hambre, pordiós!

17 julio 2006

Actualiza, que algo queda.

Lo del Líbano. Imaginemos que en España, durante los años de la transición a la democracia (últimos setentas, primeros ochentas), ETA secuestra a un guardia civil. ETA tenía su “santuario”, su base de operaciones, en algunas ciudades del sur de Francia, amparada por la pasividad del gobierno francés de Giscard d’Estaing. Adolfo Suárez, mostrando firmeza frente al terrorismo, decide tomar represalias y bombardea San Juan de Luz y Biarritz. Entonces, ETA lanza misiles Katiusha contra Lloret de Mar. La aviación española responde bombardeando el aeropuerto Charles de Gaulle y los puentes del Sena. El presidente Reagan afirma: “España tiene derecho a defenderse”.



Queer as Folk en español, en Cuatro, los martes a las 23:45h. Pues que pena de doblaje. Voces neutras, tan neutras que parece que estés viendo un documental de la 2. “En las profundidades abismales de los clubs de ambiente, científicos de la universidad de Palo Alto investigan los intrincados ritos del apareamiento homosexual”. Pero bueno, por fin podrá ver la serie mucha gente (¿?) que antes no sabía una palabra del temita.



Vuelta al trabajo. Estamos en cuadro. Y dicen que mucha gente se ha ido de Madrid, pero yo no lo veo por ninguna parte. Colas hasta la puerta de 8:30 a 14:00 h y atascos fabulosos en la M30, al ir y al volver. Viene a vernos el director de Zona: “¿Qué tal esas vacaciones, has descansado?”. Pues mire, NO. Y además, a Ud. qué le importa, si no sabe ni como me llamo ni le interesa mi posible respuesta. Odio los comportamientos de Manual del Directivo.



El papa Mazinguer en Valencia. Frente al “Juan Pablo segundo / te quiere todo el mundo”, propongo “Benito dieciseís / lo veis y lo quereis”. Que pereza de hombre (y cada día se parece más al senador Palpatine).


Seguiremos informando.

12 julio 2006

De vuelta

Mientras me recupero de la depresión postvacacional, pongo aquí enlace a las fotos de París.

25 junio 2006

París



Me voy unos día a París. Parid, bella Flor de Lis, que en ocasión tan extraña / si parís, parís a España / si no parís, a París. Si vas a París, papá, no comas foie-gras de pato / ni vayas al cabaret si quieres pasar el rato... Paris La Nuit. A las dos de la nui / de la nui de Paguí / me encontgaba bogacho pegdí / en la Gendarmerie / la guerre se finí / l’ameguicain pagtí / y se queda la pobgue madmoasel / con le petit anfant. La nuit americaine. Truffaut. Jules et Jim. Los cuatrocientos golpes. El Marqués de Sade. La Revolución. Robespierre. La guillotina. Luis XVI y Maria Antonieta: "Si no tienen pan, que coman croissants". Petit dejeuner con café au lait. La nouvelle couisine (menú largo y estrecho). Escargots. La Veuve Clicot. Le chaud lapín. Josefina Baker. Coco Chanel, Christian Dior, Balenciaga. Luis Mariano. Picasso, Juan Gris, María Blanchard. La boheme. L’Opera. Lady Di y Dodi al Fayed. Zinedine Zidane. Argelia, los "pies negros", Charles de Gaulle, Mayo del 68. Debajo de los adoquines está la playa. La línea rosa, el péndulo de Foucault, el fantasma del Louvre, Fantomas, el inspector Clouseau. Que me voy unos días a París.

18 junio 2006

La Doctrina Rouco

Rouco vincula la "España unida" a la vuelta a "las raíces cristianas"
EL PAÍS - España - 17-06-2006
"El destino de una España unida, humana, espiritual y socialmente, depende, en una decisiva medida, de saber volver a sus raíces cristianas", aseguró ayer Antonio María Rouco Varela, cardenal arzobispo de Madrid, al ser investido doctor honoris causa por la Universidad San Pablo CEU. Rouco criticó "la dictadura del relativismo ético", defendió el "derecho de los padres de los alumnos" a que sus hijos reciban enseñanza de la religión católica, y criticó, a cambio, la enseñanza obligatoria del "relativismo ético". Acompañaron a Rouco Varela en su investidura como doctor el nuncio del Vaticano, Manuel Monteiro; el vicepresidente de la Conferencia Episcopal, Antonio Cañizares; el ex presidente del Gobierno José María Aznar; el líder del PP, Mariano Rajoy, y el alcalde de Madrid, Alberto Ruiz-Gallardón, entre otros. La ceremonia estuvo presidida por el gran canciller del CEU, Alfonso Coronel de Palma, que es también presidente de la Cadena Cope. Coronel de Palma afirmó que "una España que reniega de sus raíces está enterrando lo mejor de sí misma y se está enterrando a sí misma".
Los comentarios sobre España del cardenal arzobispo de Madrid tomaron la forma de reflexiones teóricas ligadas al título de su conferencia: La cuestión ética ante el futuro del Estado democrático de derecho. Tal "cuestión ética" surge porque la división de poderes de la Ilustración va quedando ahora, a su juicio, "relegada progresivamente a un plano sin relevancia positivo-jurídica, cuando no negada escéptica y/o irónicamente".
Rouco mantuvo que el efecto más conocido de ese "desprecio" hacia la división de poderes llegó con "las tragedias históricas del constitucionalismo del siglo XX, del que es ejemplo excepcional la República de Weimar" en Alemania tras la I Guerra Mundial. El problema, según él, de "la conclusión práctica de que no hay seguridades jurídico-formales suficientes que puedan impedir, por sí mismas, las transgresiones" se vio después en "la II Guerra Mundial y su relativo fracaso histórico en la derrota total de los totalitarismos políticos".
Del abandono práctico de la separación de poderes, Rouco pasó a la "nueva y agudizada aparición de factores intelectual y políticamente disolventes". Según él, el problema para las sociedades que -como la española, hoy- apuestan por "el laicismo ideológico" es que optan "por el método sociológico de la dictadura del relativismo". A su juicio, "el riesgo máximo de un ordenamiento libre y democrático de la comunidad política llega cuando esa teoría del relativismo ético se constituye en doctrina justificadora de la actuación del Estado, dispuesto a convertirse en la última instancia de los principios normativos de la ética pública, cuando no de la privada".
Lo peor, para Rouco, es que ese "relativismo ético" se "enseñe obligatoriamente a través del sistema educativo". Ésta fue su elíptica crítica a la nueva asignatura de Educación para la Ciudadanía de la Ley de Educación.
Rouco fue más allá, pero también como insinuación. Afirmó que ese relativismo ético que ahora operaría en España tiene "dramáticas" experiencias históricas. "Si el hombre por sí solo, sin Dios, puede decidir lo que es bueno y lo que es malo, también puede disponer que un determinado grupo de seres humanos sea aniquilado". Tal cosa ocurrió, dijo, "en el Tercer Reich por personas que, habiendo llegado al poder por medios democráticos, se sirvieron de él para poner en práctica los perversos programas de la ideología nacional socialista". Por ello, concluyó que la solución para "el destino de una España unida depende de saber volver a sus raíces cristianas".
Vale, muy bien y muy bonito. Para evitar a los nazis, lo mejor es ceñirse en lo ético a lo determinado por Dios en su inconmensurable sabiduría. Pero los intérpretes de la Ley Divina en este Valle de Lágrimas son sus ministros, los miembros del Clero en sus respectivas jerarquías. Vaya, a ver si nos aclaramos: Quien debe decidir en España lo que es bueno y lo que es malo –y aprobar legislación en consecuencia- no son los representantes democráticamente elegidos por la sociedad española (esos relativistas-nacional-socialistas), sino el Vaticano y la Conferencia Episcopal, modelos de ética a lo largo de su prolongada historia.

El siguiente paso: El restablecimiento del Santo Oficio y la celebración de autos de Fé en la Plaza Mayor con pública quema de herejes, prostitutas, maricones y comunistas.

06 junio 2006

6 6 6 - La Bestia y el Número



"Hizo que todos, pequeños y grandes, ricos y pobres, libres y esclavos, recibieran una marca en la mano derecha o en la frente, de forma que ninguno pudiera comprar o vender si no había sido marcado con el nombre de la bestia o con la cifra de su nombre. Aquí la sabiduría. El que tenga inteligencia, que calcule la cifra de la bestia, una cifra de hombre. Su cifra es 666." (Apocalipsis, 13, 16-18)

Durante los últimos cincuenta años, Hollywood y sus satélites han llenado nuestra imaginación con una iconografía de niños maléficos y anticristos señalados con un simpático tatuaje: tres seises pequeñitos grabados a fuego del Infierno en alguna parte del cuero cabelludo. Cuando leemos el texto de arriba, pensamos en 666 y en fechas como la de hoy (seis de junio de 2006) miles de agoreros sensacionalistos se llevan las manos a la cabeza mientras anuncian la llegada de Armagedón.

Pero todo esto tiene truco. Para empezar, tengamos en cuenta que Juan de Patmos, el autor del Apocalipsis, era un judío helenizado que escribía en griego. En griego clásico no se utilizaban los números que llamamos arábigos –proceden en realidad de Persia y no se empezaron a utilizar en Europa hasta la Edad Media-, sino un sistema de numeración basado en el alfabeto: a cada número, del 1 al 9, le correspondía una letra, y lo mismo sucedía a las decenas del 10 al 90 y a las centenas del 100 al 900. Si consideramos la cifra de la bestia como un "seiscientos sesenta y seis", el autor del Apocalipsis habría escrito "Ji Xi Sigma Tau". Pero, de hecho, en las versiones en griego de la Biblia se lee: "Sigma Tau – Sigma Tau – Sigma Tau", o sea, "seis – seis – seis". Sigma Tau es la representación comunmente utilizada para la antigua letra griega Digamma, cuyo valor numérico era el seis y cuyo valor fonético es el de nuestra uve doble. Así que 666 es, señores míos, www, la world wide web.

Por otra parte, la primera traducción lógica de la época habría sido del griego al latín, la otra "lingua franca" del Imperio, junto con el griego. ¿Y cómo se escribe 666 en latín? Pues si consideramos la cifra completa, DCLXVI. Ésto es una especie de cuenta atrás en el sistema de numeración romano, pues cada letra representa el nivel inmediatamente inferior (500-100-50-10-5-1). Si, por el contrario, tomamos la cifra como una serie de tres dígitos separados, nos encontramos con un VI-VI-VI.

Todo lo anterior nos podría hacer pensar que, efectivamente, el texto apocalíptico puede contener una profecía sobre el día de hoy. Pues tampoco cuadra. Resulta que en el mundo mediterráneo de los primeros siglos de nuestra era imperaba el calendario juliano, que como su propio nombre indica, fue impuesto por Julio César, quien en un alarde de humildad sin parangón cedió su nombre al antiguo quinto mes (quintilis). Luego el sexto mes del año en la época en la que Juan escribía el Apocalipsis es, en realidad, Agosto. De Octavio Augusto, sobrino de César que, no menos humilde que su tío, decidió llamar así al sexto mes (sextilis).

A ver ahora que nos preparan los brujos mediáticos para el seis de agosto.

27 mayo 2006

Davinchi mola.


Superplanazo del viernes por la noche: Hora y media de machaque en el gim, cena ligera en el kebap turco de enfrente y sesión de cine: El dichoso código davinchi.

Pues no está TAAAN mal. Como película de acción e intriga se deja ver, si bien no hay helicópteros (un fallo a corregir en las posibles secuelas). Y quedan elegantemente resumidas ciertas escenas del libro que causarían carcajadas incontenibles en la Piel de Toro: Silas, el asesino albino, escapa de una lóbrega prisión en Andorra, toma un tren en marcha y aparece en Oviedo, donde es recogido por un humilde curita del Opus (ja) que después se hace obispo y se apellida Aringarosa (?).

A favor: Ian McKellan es un malo simpático. La película (y antes el libro) destapa y populariza una parte interesante de la historia oculta del cristianismo. Constantino y el concilio de Nicea, la persecución de cualquier heterodoxia frente al dogma católico-imperial, la tradición subterránea que a lo largo de dos milenios ha preservado el recuerdo de cultos ancestrales, disfrazados a veces de otras cosas, enmascarados, encastrados en ritos, tradiciones populares, simbología, iconografía. Y los cuadros de Leonardo son tan enigmáticos...

Otra cosa son las absurdas explicaciones que se ofrecen y el batiburrillo místico new age que impregna la película (y el libro) en plan "pero qué malísimos que son los papistas del Vaticano, hay que ver como cubren de basura la figura de Cristo, no como nosotros los luteranos, hermano, ¡Jesús Salva, Aleluya!".

Lo peor: Tom Hanks está sosito, como siempre. Audrey Tatou es una sombra de Amelié. Jean Reno encarna una vez más al evidente estereotipo de francés que tienen los americanos. Y lo del Opus. Eso clama al Cielo. Porque el tema del Opus está tratado en la película (y en el libro) con mucha suavidad, centrándose en temas folklóricos (a quién le importa si se ponen cilicios o no, a ver si los pobres numerarios no van a poder ser libres de practicar en la intimidad sus morbos sadomaso), cuando lo que habría que criticar es el poder que atesora, cómo maneja a su antojo gobiernos y multinacionales. Eso da para muchos libros y muchas películas.

24 mayo 2006

Silencio

En el principio era el Verbo. Y habitó entre nosotros, y el Mensaje era el Medio. El Ángel (mensajero) del Señor desenvainó su espada flamígera y habló en rueda de prensa: "Creced y Multiplicaos". El mensaje se hizo ubícuo porque los medios llegaban a todas partes, todo el tiempo. Muchos mensajes, simples o complejos. Adelante, Queremos Ser Tu Banco, El Algodón No Engaña, ¿Te Gusta Conducir?, La Vida Es Móvil, Open Your Mind, Just Do It. Muchos mensajes simultáneos, diciendo cosas diferentes, contradictorias. Muchos mensajes que se superponían y contrarrestaban, se anulaban en una confusa cacofonía de signos, músicas y voces indescifrables. La Bestia tenía innumerables cabezas y hablaba todos los lenguajes y cantaba todas las canciones. Los Ancianos promulgaron nuevas normas de imposible cumplimiento. Los Jueces dictaron sentencias incomprensibles. Fue el Caos.

A veces uno desea una vida más simple. Silencio.

18 mayo 2006

Una historia de posguerra


Era un grupo alegre, el de los siete hermanos Povedilla y sus amigos de verano en la colonia de chalets de Las Navas del Duque. Chicos y chicas en la flor de la vida, deseando vivir y olvidar las limitaciones impuestas por la Historia en una posguerra miserable de restricciones eléctricas, lentejas con gorgojos y penicilina de estraperlo.

Hacían excursiones, montaban en bicicleta, organizaban guateques con cup de frutas, bailaban y reían y cantaban Siboney, y Rascayú, y yo tengo una casita pequeñita en Canadá.

El centro de la fiesta solía ser Titín Cortés. Era Titín un guapo mozo, cabo de gastadores en su mili interminable por ser el más alto y el más fuerte de su compañía. Educado, divertido, siempre elegante y más bonito que un San Luis. Además, ¡era tan gracioso cuando se hacía el mariquita delante de las chicas!...

En una ocasión fueron todos a nadar al río y Ramón, el más joven de los hermanos Povedilla, se vió arrastrado por la corriente, perdió pié y desapareció en un remolino. Titín no se lo pensó: Se arrojó corriendo al agua y con su poderosa brazada alcanzó rápidamente a Ramón. Le salvó la vida. Y siguió bromeando. Era un ganso.

Otro día, los Povedilla le jugaron una buena: Pagaron al pregonero del pueblo para que anunciara a toda la vecindad que "el cerdo de Don Agustín Cortés" se había escapado y se recompensaría su devolución, dando señas precisas de la fisonomía de Titín.

Pasó el verano y Titín volvió a su mili y los Povedilla a sus ocupaciones habituales. Una mañana, Don Roberto Povedilla volvió a casa con el ABC debajo del brazo. Noticia bomba: Se habían realizado numerosas detenciones en el transcurso de una redada. Una orgía de homosexuales en la residencia del embajador del Brasil. Entre los detenidos, un militar que sería enjuiciado en consejo de guerra: Agustín Cortés.

Pasó años en prisiones militares, víctima de todas las humillaciones. Y cuando salió, sus amigos los Povedilla no se permitieron la debilidad de saludarle en público. Pues tenía su estigma de maricón un efecto contagioso y podía pensar la gente que el virus les había afectado también a ellos.

Pasaron los años y Ramón Povedilla, el chico que había estado a punto de ahogarse en el río, tenía más de treinta y cinco años y seguía soltero y la gente podía hablar, así que se casó con una de las chicas de la pandilla de Las Navas. Rubia teñida, varios años mayor que él. No tuvieron hijos, no hacían apenas vida en común, pero "se llevaban muy bien". Después del trabajo, Ramón desaparecía cada tarde "para tomar una copa con sus amigos" y sobre las once de la noche llegaba a su casa a cenar.

A mediados de los años noventa, hojeando las esquelas de ABC, me enteré de que Titín había fallecido. Sus desconsolados hermanos, sobrinos y demás familia rogaban una oración por su alma. Una pena que Ramón no se pudiera ya enterar: Afectado por una avanzada demencia senil, vegetaba en la residencia en donde su esposa le había internado.

14 mayo 2006

Méksiko lindo y kerido (y II)



Miércoles 03/05/06. Desayunamos a la continental en el hotel y vamos en taxi al Museo de las Momias. Si. Algo así de truculento y morboso parece impropio de nuestro gusto exquisito (ejem), pero es que Alfonso lo había visto en un documental de National Geographic y tenía ganas. Pues eso: Truculento y morboso, sin ahorrar un ápice de truculencia y morbo. Aquí les privan "los muertesitos". Y eso me hace pensar que en Europa tenemos un fuerte tabú en torno a la muerte. Está feo mencionarla siquiera, no digo ya visualizarla de esta manera. ¡Yuyu!. Después paseamos hasta el centro sorteando los mil túneles que socavan la ciudad para canalizar el tráfico rodado. Re-desayunamos a la mejicana en la terraza de un bar, en una agradable plaza peatonal. Cambiamos pesos en uno de los innumerables bancos españoles (oh, la globalización) y visitamos la casa-museo de Diego Rivera. Taxi a la estación de autobuses para iniciar excursión a San Miguel de Allende. Alfonso se da cuenta de que ha perdido la cámara de vídeo. Vuelta al hotel: Allí no está. Vuelta al centro de Guanajuato. Finalmente aparece en el bar del re-desayuno (un aplauso para los guanajuatenses honrados). Embarcamos en un autobús para San Miguel, localidad situada a unos 100 kms. de Guanajuato, famosa por sus encierros y por el turismo sofisticado jipi-pijo que acude regularmente a sus hoteles, restaurantes y galerías de arte. Muy bonito, tranquilo y relajante. Paseamos, compramos regalos y hacemos merienda-cena en una terraza de la plaza mayor, mientras un grupo folklórico precolombino baila una penosa danza de la lluvia. ¡Si Moctezuma levantara la cabeza!

Jueves 04/05/06. Muy temprano, a Pátzcuaro vía Morelia. No hemos desayunado, pero al subir al bus te dan una bolsita de catering con un refresco, polvorones (!) y un cuernito (croasán) de jamón y queso con jalapeños, marca Lonchibón (grupo Bimbo). Luego te ponen alguna horrorosa película sub-hollywood sobre adolescentes en crisis y tal, rollo tardes de antena 3 "basado en un hecho real". Llegamos a Pátzcuaro a la hora de comer. Nuestro hotel, Mansión Iturbe, es precioso y ocupa un lugar privilegiado en la plaza mayor. Dejamos los trastos en la habitación y nos vamos a la cosa del papeo. Mientras comemos (varias cervezas Corona) Alfonso se pone pálido, se marea, le da un surmenage. Volvemos al hotel. Después de una reparadora siesta parece haber mejorado y salimos a explorar la ciudad. Que es, en realidad, un pueblo grande con un centro histórico perfectamente conservado, todo pintado en blanco y granate. Mucho menos sofisticado que San Miguel de Allende pero no menos atractivo por su arquitectura colonial, su artesanía (es el paraíso del mantel de colorines) o la proximidad del cercano lago Pátzcuaro. Por otra parte nos enteramos de que también hubo algún español bueno durante la Colonia, aunque don Diego Rivera no lo pintase.

Viernes 05/05/06. Es fiesta nacional, aniversario de la batalla de Puebla, en la que los mejicanos vencieron al ejército francés deteniendo (de momento) la intervención militar que daría lugar al Imperio de Maximiliano. Es por esta conmemoración que desde primera hora de la mañana se escuchan en la plaza tambores y niños cantando. El desayuno está incluído en el precio de la habitación, así que bajamos al restaurante para lo que suponemos será una frugal colación. Bueno: Ensalada de frutas, café sin límite, huevos fritos, revueltos o en omelet (aquí una tortilla es otra cosa) y un surtidito de bollos y dulces, entre los que encontramos unas pastas iguales que las del pueblo de Alfonso y otras que son como flores de Calatrava. Deducimos que el cocinero es de Quintanar de la Orden. Tras el ágape, dejamos las maletas preparadas, pagamos el hotel y tomamos un taxi hasta el embarcadero para una excursión por el lago, con visita a dos de sus islas. Muy agradable, aunque las islas decepcionan un poco: de lejos parecen algo y, al llegar, te das cuenta del cutrerío circundante. La isla principal, Janitzio, está sobreexplotada por el turismo y es toda ella un mercadillo de souvenirs horteras. Recomendable para los amantes del kitsch. Volvemos, recogemos las maletas y a la estación de autobuses para ir a Morelia. Sobre las cuatro de la tarde llegamos a esta ciudad, capital del estado de Michoacán, antes llamada Valladolid. Hotel de la Soledad, en el centro: Hermoso edificio del siglo XVII con patio monumental, pero con algunos defectos: caro, cuartos de baño prehistóricos y habitaciones exteriores muy ruidosas. Descansamos un rato tomando un café en los soportales de la plaza, frente a la impresionante catedral barroca. Luego hacemos un recorrido por toda la ciudad, sorprendente desde todos los puntos de vista. Acabamos agotados, tomando unas cervezas (León) en un bar supermoderno cerca del acueducto. Por la noche, nos damos un premio: cena de despedida en restaurante pijísimo de nueva cocina mejicana: "La Azotea", en la idem del hotel Los Juaninos y con magníficas vistas a la catedral iluminada. Dos platos cada uno más postres y vino mejicano de Domecq: 45 euros.

Sábado 06/05/06. Desayuno rápido en un Sanborns y taxi a la estación de autobuses. ETN hasta México-Observatorio y una hora más de taxi hasta el aeropuerto. Para facturar el equipaje nos hacen pasar por un registro bastante ridículo. El aire condicionado está a temperatura del Polo Norte. Pasamos al área de embarque y dutifrís y me pongo a buscar una botella de tequila que me han encargado. Inmediatamente me veo rodeado por un ejército de vendedores que me hacen superofertas y pretenden realizar la venta en tiempo récord. Me pongo nervioso, cuando voy a pagar pierdo un poco los papeles y uno que yo me sé me llama histérico. Eso me pone furioso. Ya más tranquilos, tomamos un sandwich y nuestras últimas cervezas mejicanas en una cafetería y esperamos pacientemente el embarque. Después, 11 horas de avión (Aeroméxico) y vuelta a la vida real.

11 mayo 2006

¡Que Viva México (o Méjico)!



Sábado 29/04/06. La azafata de Iberia, en un extravagante exceso de corrección política dice que "pronto aterrizaremos en el aeropuerto de Ciudad de México" y exhala la equis exhaustivamente: Méksiko. Ciudad de México, México DF, Méjico. La azteca Tenochtitlán. Una monstruosa conurbación de 26 millones de habitantes. Llegamos al hotel Meliá Reforma (superlujo neobarrroco). Paseo hasta el Angel y la Zona Rosa, que se ha convertido en un barrio gay bastante modernito. Calle Amberes (Anvers, Antwerpen). Cena en un Vips, que aquí sirve auténtica comida mejicana. Cerveza Bohemia. Y a mimir, que estamos rotos de cansancio.

Domingo 30/04/06. Desayuno en un Sanborns junto al hotel. Visita a Chapultepec. Bonito parque e interesante Museo de Historia instalado en el "castillo", edificado para los últimos virreyes españoles y que fue luego residencia del emperador Maximiliano y del presidente Porfirio Díaz. Museo Nacional de Antropología (impresionante edificio y colecciones de arte precolombino). Metro hasta el centro histórico. Comemos (bien pero un poco caro) en el Café de Tacuba, que es o era también el nombre de un grupo de rock mejicano. Cerveza Negra Modelo. Alfonso pierde las gafas. Paseo por el Zócalo, Catedral, Palacio Nacional (murales de Diego Rivera: Los españoles somos monstruos deformes torturadores de indios, los guapísimos indios se dedican exclusivamente a cultivar maíz y a preparar bonitos arreglos florales). Vemos también, en el escaparate de una tienda, la legítima y original muñeca Frida Kahlo, el regalo ideal para tus amigas lesbianas. Vuelta al hotel. Siesta. Se pone a llover y no para. Cena en la calle Amberes, calados como sopas y vuelta al hotel en taxi.

Lunes 01/05/06. Aquí también es la Fiesta del Trabajo. Están muy alborotados por lo de la protesta que han organizado hoy en Estados Unidos los emigrantes hispanos (mejicanos en su gran mayoría). La demografía manda y hasta a los EE.UU. se les cuelan los payoponis por todas partes. El verdadero efecto llamada es la pobreza de algunas sociedades y la sobreabundancia de otras, al otro lado de la valla. Taxi a la Central de Autobuses y cinco horas de viaje hasta Querétaro en un cómodo autocar de ETN. Hotel Quinta Santiago, en el centro de la ciudad, bien de precio y en un bonito edificio colonial. Recomendable. Querétaro es una agradable ciudad de unos 250.000 habitantes, con un centro histórico de la época colonial muy bien cuidado. Fue uno de los focos de la insurrección que llevó (1810-1821) a la independencia de México. Comida en restaurante 1810, en la plaza de Armas. Varias cervezas Sol. Empacho. Visitamos varios puntos de interés cultural y la casa de la Zacatecana, con curiosa y tétrica leyenda.

Martes 02/05/06. Museo de arte, imprescindible por ver el patio barroco y una sala de pintura mejicana (s.XIX) en torno al delicado tema del efebo en reposo. Hemos pedido un taxi para la estación de autobuses y no acaba de llegar. Para que no perdamos nuestro bus, el director del hotel nos monta en su coche particular y nos lleva a la estación. A ver de cuando te van a hacer eso en España. Viaje en Primera Plus hasta Guanajuato. Al llegar descubrimos que el hotel que hemos reservado (Quinta las Alondras) será de mucho lujo, mucha estrella y muchos mármoles, pero está en la quinta puñeta. Eso si, junto a la estación de autobuses. Taxi al centro. Se pone a llover (a mares). Nos refugiamos a comer en un café de la plaza central, frente al Teatro Juárez y a la iglesia de San Diego de Alcalá (mi amigo Diego toca una musiquita con el arpa, allá en su nube). Cerveza Pacífico. Recorrido por la ciudad y subimos en funicular hasta el monumento al Pipila –gran vista panorámica. Cena ligera y tequila.